Se estima que todavía faltan levantar 370.000 hectáreas de maíz
Muy lentamente avanza la cosecha de maíz en la Argentina. Esto ocasiona serios inconvenientes en la calidad del cereal recolectado y disminución en los rindes obtenidos por hectárea.
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Hasta el momento, se cosechó 85 por ciento del área posible de ser levantada (alrededor de 2.340.000 hectáreas cosechadas), sobre 3.350.000 de hectáreas sembradas.
Debemos considerar que este año ya se han dejado «en planta» 650.000 hectáreas de maíz sin cosechar. La gran mayoría de esta área no se recolectó porque generalmente es utilizada como alimento para el ganado vacuno directamente en los propios terrenos. Otro tanto ha quedado en los campos que se encuentran encharcados o inundados, imposibilitando el ingreso de las máquinas cosechadoras. Además, en algunos casos, existen posibilidades de poder cosechar, pero los caminos vecinales no están en condiciones como para que pasen las cosechadoras o los camiones con el cereal recolectado, rumbo a las plantas de acopio. Se calcula que todavía faltan levantar 370.000 hectáreas sembradas con maíz. En su mayoría, estos campos están ubicados en el oeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Aunque también hay lotes sin levantar en el sur de Córdoba, sur de Santa Fe y este de la provincia de La Pampa. Si el tiempo acompaña y se puede realizar la cosecha de las hectáreas que todavía no se han levantado, se estima que la producción de este período será de 14.950.000 toneladas. Con estos guarismos de producción, quedaría un saldo exportable de 9.900.000 toneladas. Al día de hoy, la Argentina vendió al extranjero 7.620.000 toneladas, quedando todavía 2.350.000 toneladas para ser vendidas al extranjero.
Y esto está marcando la tendencia de nuestro mercado maicero. Porque, a pesar de que en las últimas semanas se estuvieron concretando nuevos negocios, los valores no muestran mejoras importantes, salvo las que imprimen los mercados internacionales -caso la Bolsa de Chicago-. Porque el mercado local sigue más el ritmo de las fluctuaciones de precios impuestas en el exterior que la problemática que se presenta internamente. Pero, por lo visto, muchos son los que esperan un mercado de maíz tranquilo y chato en sus valores. Y, en especial, los activos partícipes de la demanda: los exportadores. Dijimos que hay vendidas 7.620.000 toneladas de maíz al extranjero. En tanto, los exportadores tienen compradas 6.850.000 toneladas. Es decir, les faltaría adquirir 750.000 toneladas de maíz para cumplir con los compromisos externos.
Y bien sabemos que cuando los exportadores están «cortos» (mayor volumen vendido que el volumen de compras), significa que esperan una baja en los valores o, al menos, precios que no vayan a subir. Además, el mercado se «juega» a la buena performance que tengan los maíces norteamericanos en las próximas semanas, cuando comience el proceso de floración y fecundación de las plantas. De salir todo bien, se espera que los EE.UU. tenga una cosecha de más de 243 millones de toneladas. Esto influye frontalmente en los mercados granarios mundiales y, en especial, en el mercado argentino, porque muchos potenciales importadores de maíz ven la posibilidad de que si dilatan la decisión de compra, pueden llegar a conseguir maíz más barato y sin inconvenientes de volumen. Pero todavía influye en nuestro mercado de maíz que en la Argentina se siembren solamente 350.000 hectáreas con semillas genéticamente modificadas.
Esto es un atractivo para muchos países compradores, que buscan maíces que no sean transgénicos, como es el caso de España, Japón, Corea del Sur y Portugal. No falta mucho para terminar la cosecha 2000/2001 y poco se habla de qué va a ocurrir con el área que se destinará al maíz para la próxima zafra. Por ahora, los productores prefieren esperar a terminar este complicado ciclo granario.
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