«La historia de la Argentina nos demuestra que todos los presidentes del país nacieron en el interior, ninguno en la Capital Federal, pero la mayoría cuando llegaron al sillón de Rivadavia se olvidaron de su origen y se aferraron al país donde todo se cocina en Buenos Aires», sostuvo Néstor Roulet, vicepresidente de CRA, en la inauguración de la 70ª Exposición de la Sociedad Rural Ganadería del Norte, en Deán Funes, provincia de Córdoba.
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A continuación, algunos de los principales párrafos de su discurso:
«Hoy estamos en un país totalmente unitario, donde 100% del dinero va a la Casa Rosada para ser repartido; parte, 20%, con un « supuesto convenio federal» y el resto con el poder de aquel que dice cómo y cuándo hacerlo. De cada $ 100 que aportamos los productores cordobeses, llegan $ 4 con este pacto federal; el resto es según la cara del cliente.»
«Es lamentable que le tenemos que dar las gracias al gobierno nacional cuando aporta para hacer, por ejemplo, el acceso a Jesús María, o el agua corriente o el gasoducto. Porque en realidad es obligación de este gobierno nacional devolvernos la plata, que es nuestra, en obras. No podemos seguir invirtiendo 400 o 500 millones de pesos en avenidas majestuosas, cuando en el interior tenemos que tirar a los camiones con tractores porque no pueden salir del campo por los malos caminos o cuando tenemos que pagar el gas o la electricidad 300% más caro que las grandes ciudades porque no hay forma de entregarlo.»
«Este gobierno no piensa en el interior. Hace esos manoseos del mercado para que no suba el precio al consumidor, usando herramientas intervencionistas que lo único que hacen es concentrar aún más la riqueza y desoye las propuestas de CRA donde decimos que el subsidio no lo debe hacer ni el productor ganadero, ni lechero, ni agrícola, sino un extranjero que nos quiere pagar el triple por lo que producimos, dejando el resto a bajo precio en el país.»
«Con el trigo pone precios de referencia en forma subjetiva, favoreciendo ciertos negocios que se hacen al exterior, haciendo recaer el esfuerzo tan sólo en el productor agrícola. En Estados Unidos la soja está a u$s 210 por tonelada y el trigo a u$s 200 por tonelada, es decir 5% más. En la Argentina la soja está a $ 550 por tonelada y el trigo a $ 350 por tonelada, es decir, 55% más. ¿Quién se queda con la diferencia? Si tenemos en cuenta una diferencia en el año de $ 100 por tonelada y la multiplicamos por los 7 millones de toneladas que exportamos de trigo, el productor recibió $ 700 millones menos. Si a los $ 700 millones que dejamos de recibir los productores este año por menores precios en el trigo les sumamos los $ 600 millones de la carne y los $ 700 millones de la leche, el interior dejó de recibir $ 2.000 millones.»
«Lo que tampoco tiene en cuenta el gobierno es que esos $ 200 menos que recibe de menos un productor del norte cordobés con 100 vacas, en 50 terneros destetados le significan $ 10.000 menos de entrada por año, que es con seguridad el estudio de sus hijos, una obra social de salud o la posibilidad de vivir dignamente. Lo triste es que esos $ 10.000 no fueron al consumidor, están en el bolsillo de algún industrial que vive cómodamente en un country en los alrededores de Buenos Aires.»
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