Asunción (AFP) - El director paraguayo del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Hugo Corrales, fustigó con vehemencia el miércoles a funcionarios brasileños que insisten en atribuir a Paraguay la fiebre aftosa descubierta en su territorio, a 50 km de la frontera común. «Es hora de que Brasil asuma su responsabilidad de controlar la fiebre aftosa que hay en su territorio y que pone en riesgo a toda la región y dejar de joder tratando de culpar al Paraguay sin ningún argumento», dijo Corrales a la prensa.
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El funcionario reveló que desde el martes, técnicos de Rusia, Chile, Panaftosa y el Comité Veterinario Permanente se encuentran en el país para inspeccionar los trabajos de prevención contra la enfermedad.
El director de Senacsa acusó a dos funcionarios brasileños de «difamar» a Paraguay: Dagoberto Nogueira Filho, secretario de Producción y Turismo del Estado de Mato Grosso (vecino a Paraguay, donde se descubrieron los primeros focos de aftosa) y Joao Cavallero, director de Sanidad Animal. Corrales los fustigó a ambos por haber señalado que existiría un informe del Departamento de Operaciones de Frontera (policía) que supuestamente probaría que la aftosa se originó en Paraguay.
«Hablan de presunciones. ¿Qué puede saber un policía de frontera de aftosa?», se preguntó. «Acaso si tenían alguna prueba no la hubieran mostrado a todo el mundo hace tiempo?», se preguntó. «Los que difaman al Paraguay son estos dos funcionarios que están dando manotazos de ahogado, a punto de ser despedidos porque les están pidiendo explicaciones».
Dijo por último que Paraguay tiene «la mejor arma» para contrarrestar la actitud de los funcionarios brasileños. «Hay una misión rusa que está revisando los frigoríficos y que recibió todos los informes que solicitó». «Lo que diga un político, un gobernador, no tiene sentido cuando están todos los técnicos del mundo prácticamente en Paraguay y están yendo y llevando la información de primera mano», insistió.
El funcionario también reclamó a Brasil que sacrifique la totalidad de los animales afectados.
«Ellos anunciaron hace 10 días que iban a sacrificar 6.000 cabezas y todavía no sacrificaron 1.000. Los restantes siguen desparramando el virus. Entonces, les pedimos a las autoridades brasileñas que cumplan de una vez por todas con lo que prometieron», puntualizó.
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