17 de abril 2008 - 00:00

Sanidad animal se recupera en Sudamérica (pero falta crédito)

Junto a genética, nutrición, y manejo, la sanidad es uno de los cuatro pilares de un esquema productivo moderno y eficiente de producción animal, pero ha sido el rubro de menor participación en la distribución de costos. Aun así, desde el inicio de este siglo, la Argentina y países vecinos han replanteado sus esquemas y aumentado el margen de inversión.

«En Sudamérica, la sanidad ha impactado históricamente sólo en 3% de los costos productivos fijos, debido a que los productores, técnicos, y hasta investigadores no han dimensionado su importancia en los procesos productivos», según advierte Carlos Labale, presidente de la Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (ClameVET).

Pero en los últimos años se produjo un punto de inflexión en la actividad: todo el continente ha hecho una apuesta fuerte a la inversión en sanidad animal. De hecho, esto le ha permitido a la Argentina, a Brasil, a Uruguay y hasta a Paraguay insertarse en un mundo de productos y subproductos animales de alta excelencia.

En este sentido, Labale afirma que «en la Argentina, las empresas proveedoras de insumos han debido adaptarse yse han ajustado a esta realidad. En consecuencia, hace cuatro años, los laboratorios nacionales nos aglutinamos para defender los intereses de la industria veterinaria argentina, exigir el cumplimiento de las reglamentaciones a sus miembros y a terceros, y fomentar la investigación y el desarrollo».

Uno de los temas claves es lograr el cumplimiento de la resolución 482/2002 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que ya en 2002 -en plena crisis-exigía, en un plazo de tres años, la incorporación de estándares internacionales en Buenas Prácticas de Fabricación (BPF) a la industria veterinaria local. Los laboratorios debían presentar un proyecto de adecuación de sus plantas, equipamientos y procesos de elaboración, para homologar mecanismos de calidad y sistemas de control en medicamentos veterinarios, vacunas, y biotecnológicos; facilitando a su vez, el auditado nacional o internacional de las empresas y de sus productos elaborados.

«A pesar de reconocer su complejidad, consideramos que la implementación de la nueva normativa que regulará la actividad a partir de mayo próximo es superadora, impulsa el crecimiento del sector y la consolidación de una industria nacional de excelencia», opinó Labale.

De todos modos, el titular de la Clame-VET señala que existen escollos para la aplicación de las nuevas pautas en materia de BPF, afirmando que existen «algunos sectores encuentran fuerte escollo en la falta de financiamiento para cumplir los objetivos que nos permitirán abordar en manera plena la adaptación de las plantas a la nueva normativa».

«Creemos que con créditos blandos, o adaptando programas vigentes se podrían cumplir, en tiempo y forma, con los requerimientos propuestos. Aun así, nuestros reiterados reclamos de créditos blandos a las autoridades nacionales y provinciales no han surtido efecto concreto aún».

Actualmente hay más de doscientos laboratorios veterinarios nacionales con plantas radicadas en la Argentina, que elaboran especialidades medicinales veterinarias. ClameVET representa a 70 empresas de firmas que, en total, emplean a unas a 5.000 personas. La industria veterinaria nacional movió en 2007 un volumen de ventas de $ 1.000 millones. En exportaciones hubo un crecimiento exponencial. En 2004 se realizaron ventas externas por $ 92 millones y en la actualidad superan los $ 200 millones en manos de 62 empresas.

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