La actividad agropecuaria soporta una presión impositiva "superior al 50 por ciento", por lo cual es necesario dejar a un lado las retenciones a las exportaciones y aplicar una "política distinta" para el sector, sostuvo esta mañana el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi.
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El dirigente explicó que la presión fiscal es consecuencia de "distintos engendros impositivos, como las retenciones, más una secuencia de tributos que, como el IVA, nos ubica en una situación de discriminación: pagamos 21 por ciento en nuestras compras y cobramos el 10,5 por ciento cuando vendemos los granos".
"A esto hay que sumar los problemas generados por los impuestos provinciales y municipales", añadió Buzzi, en declaraciones radiales formuladas esta mañana.
El directivo comentó que si bien la presión impositiva en los países desarrollados "está en el orden del 50 por ciento", en Argentina "el problema es que el agro es el sector que soporta la mayor presión fiscal".
Por eso, consideró que "hace falta una política agropecuaria distinta. Las retenciones son un impuesto regresivo y distorsivo, y entonces creemos que es necesario aplicar precios sostén para los productores pequeños y medianos y recuperar instrumentos como la Junta Nacional de Granos".
En ese sentido, dijo que "actualmente tenemos una situación muy complicada. Se está perdiendo plata y los productores estamos entrando en endeudamiento, y por eso hay mucha protesta por parte del campo".
Buzzi señaló además que el Ministerio de Economía "debe entender que si bien es cierto que el canje de deuda es una prioridad, hay que mirar para dentro del país para tener una política productiva en serio".
"Hay condiciones para sostener un modelo productivo, sin delegarle al mercado absolutamente todo. Esto es lo que hay que poner en discusión. De lo contrario, el facilismo nos llevará a un futuro complicado", enfatizó.
Un informe elaborado por la Bolsa de Cereales precisó que la presión fiscal sobre la soja -principal producto de exportación argentino- llega al 56,4 por ciento.
Además, el girasol soporta una carga impositiva del 45,9 por ciento; el trigo del 39,7 y el maíz del 38,1.
Según la entidad, estos niveles de impuestos son "elevadísimos aún para años de buenos precios".
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