29 de marzo 2004 - 00:00

Soja: aún lejos del histórico u$s 474/t

Otra semana con mucha volatilidad en los mercados de granos, con nuevos registros de precios máximos para todo el complejo sojero y el maíz en Chicago, al principio de la semana. La posición de soja mayo en el CBOT subió u$s 45 en el período comprendido entre el 15 y el 22 de este mes, algo muy pocas veces visto. La resolución del conflicto portuario en Paranagua descomprimió al mercado de soja que enfrentaba un grave inconveniente de demoras en los embarques.

La fuerte suba del mercado de soja ha sido capaz de quebrar techos de precios registrados varios años atrás en la plaza del Chicago Board of Trade. El próximo objetivo del mercado es el de u$s 395,50 por tonelada, registrado en abril de 1977. Luego resta una nueva meta de u$s 404, nivel al que se llegó en el mes de junio de 1988 y finalmente los u$s 474, que representa el precio más alto desde que este producto cotiza, en 1959 y que fue alcanzado durante junio de 1973.

En aquellos años, cualquier situación climática adversa en los EE.UU. resultaba crítica para los precios pues este país acaparaba 59% de la producción de soja mundial
.

Esta tendencia del mercado en lo que va del mes de marzo fue acompañada de un crecimiento muy sostenido de posiciones largas, establecidas básicamente por fondos de materias primas, lo que señala un síntoma de la suba y no su causa, que habría que buscarla básicamente en el recorte de la campaña sudamericana y el buen nivel de demanda externa.

En nuestro país, los rendimientos son desparejos y se proyecta una campaña de entre 33 a 34,5 millones de toneladas. En Brasil, las estimaciones siguen descendiendo semana tras semana.

La cerealera Cargill anticipa en ese país una producción de entre 52 a 54 millones de toneladas, contra los 60 millones de toneladas pronosticados anteriormente.

Esta estimación de Cargill es sustancialmente más baja que la revelada el mes anterior por el USDA -de 59.5 mill./t-y la del Ministerio de Agricultura del Brasil, de 57.7 millones. Sobre el final de la semana, la consultora brasileña Safras e Mercado redujo su estimación a 52.28 mill./t, contra los 56.57 millones de su anterior informe, debido a las malas condiciones del clima y a los ataques de roya asiática que recibieron los cultivos. Con estas pérdidas, la cosecha superará apenas marginalmente a la del año anterior, que fue de 51.42 mill./t.

Cuál es el techo de esta plaza es una preguntasumamente difícil de responder, aunque sí estamos seguros de que el mercado no dejará de reaccionar con una nueva oleada alcista en caso de sospechar que los EE.UU. no vayan a contar con una buena campaña
. De no materializarse una buena cosecha en este país, seguramente podremos romper los niveles de resistencia antes señalados e incluso intentar el objetivo final de precios aún no vistos, dependiendo lógicamente de la magnitud de este fracaso.

• Informe

En este sentido, el próximo informe del 31 de marzo resultará sumamente interesante. En él se difundirán datos clave, como el tamaño de los stocks trimestrales de soja en los EE.UU., que resultarán ser los más bajos desde la campaña 1976/'77. La perspectiva de siembra en los EE.UU. será otro tópico al que se referirá el informe. Sin duda la siembra de soja será superior, aunque existen divergencias en cuál será el incremento que se reportará.

En el «outlook» agrícola de febrero se hablaba de un crecimiento de 1,5% en el área a dedicar con este cultivo, pero esta cifra se va a duplicar con facilidad.
Incluso varios sostienen que podríamos asistir a alguna sorpresa bajista, si la intención superase 5%, lo que podría afectar más a las posiciones de cosecha nueva norteamericana. Este va a ser un informe muy esperado y de gran trascendencia, sobre todo en un momento tan especial como el actual.

La soja, en particular, y los commodities, en general, siguen su derrotero alcista
.
El
índice CRB, del Commodity Research Bureau, que mide una canasta de materias primas básicas, materializó una suba que llevó su registro al punto más alto desde principios de 1984, puntualizando la euforia de los mercados de materias primas, luego de haberse mantenido en niveles muy bajos por más de cinco años y ante la realidad que las tasas de consumo de estos productos crecen más rápidamente que la producción.

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