Viena (EFE) Al menos 65 granjas porcinas se vieron involucradas hasta ahora en Austria en el uso ilegal de sustancias hormonales para el engorde de cerdos, denunció hoy en Viena Michael Buchner, dirigente de la organización de defensa de los animales Vier Pfoten (cuatro patas).
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Tras comentar que se encuentran en curso denuncias contra las granjas, Buchner señaló que los responsables del comercio ilegal de las sustancias son cuatro veterinarios alemanes de Baviera y dos agricultores austriacos que distribuían las hormonas.
Según Buchner, a la vista de las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento, pueden ser centenares los agricultores austriacos que han hecho engordar a sus cerdos de forma ilegal con dichas hormonas.
Castigos
Por su parte, Gerald Grosz, portavoz del ministerio austriaco de Sanidad, anunció que los agricultores afectados por el escándalo «serán castigados con la máxima dureza» y comentó que su departamento estudia endurecer aun más la ley para estos casos. «En unos tiempos en los que los consumidores se muestran sumamente inseguros por los casos de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) este escándalo resulta el colmo», dijo Grosz, quien subrayó que el engorde de cerdos con hormonas no puede ser tratado «como un delito de caballeros».
Añadió que si se confirma que los animales de las granjas porcinas investigadas recibieron hormonas serán sacrificados y señaló que dos de ellas han sido clausuradas ya, mientras las pesquisas funcionan a todo ritmo para averiguar el alcance del escándalo.
«Al principio pensábamos que el escándalo afectaba únicamente a grandes explotaciones, pero hemos descubierto que se han visto involucradas también granjas menores con 300 o 400 animales», declaró por su parte Buchner.
Agregó que las hormonas eran entregadas por los veterinarios alemanes o sus dos colaboradores a los agricultores interesados en citas clandestinas que celebraban en aparcamientos de las autopistas austriacas.