Urge el debate sobre el uso de fertilizantes
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Los fertilizantes que se incorporan al cultivo son menores de los que se extraen de cada ciclo productivo.
El equilibrio de los nutrientes de los suelos es para la sostenibilidad del sistema productivo como el equilibrio fiscal de las cuentas públicas es para mantener estable la economía de los países. Por lo tanto ha llegado la hora de que nuestros gobernantes asuman también esta necesidad y actúen en consecuencia, si no quieren ser responsables de los graves problemas que vamos a tener en el futuro con la actual extracción de nutrientes que se está produciendo. El productor no lo puede hacer solo y menos en un sistema como el actual, que permanentemente se lo está esquilmado con la apropiación de la renta, sin devolverle nada en los momentos de crisis como son las climáticas o económicas.
Una política de incentivo al uso de fertilizantes, el gobierno la tiene que promover e implementar como política de Estado, independientemente que existan las retenciones a la exportaciones porque es una necesidad que tiene el país y el mundo de mantener la capacidad de producción de los suelos, para poder aportar los alimentos necesarios a la demanda mundial ante el aumento de la capacidad de compra y el aumento demográfico previstos para el futuro.
Este crecimiento de producción en gran parte tiene que lograrse por aumento de productividad por hectárea y la única forma de poderlo hacerlo es con una mayor inversión en innovaciones y tecnología.
A Sudamérica se le presentaun panorama inédito para los próximos años como productores de alimentos, porque es una de las grandes reservas de producción del mundo. La Argentina es el país que está mejor posicionado para poder conquistar nuevos mercados y aumentar las actuales exportaciones, porque tiene la capacidad de que crezca la producción de alimentos, tiene el sector agroindustrial más eficiente del mundo y la capacidad de transformación de la materia prima para poder pasar un valor promedio actual por tonelada de 200 dólares a los 600 dólares como primera meta, si realmente se concretan políticas de Estado para todo el sector.
Una propuesta para poder hacer sostenible la capacidad de producción manteniendo equilibrado el balance de los nutrientes de nuestros suelos es promover y sancionar una ley que incentive el uso de los fertilizantes para poder cumplir estos objetivos, independientemente de la situación económica que esté viviendo el productor.
Una forma de concretarlo es disponer que todo predio que use fertilizante según una planificación técnica para determinados años, pueda descargar como mínimo el doble de la factura de compra. Concretamente el objetivo de la ley sería que obligue al Estado a tener muy en cuenta esta situación en las empresas agropecuarias para poder lograr un sistema de producción sostenible en el tiempo.
Cuando la rentabilidad del sector existe, el incentivo para el uso sería poder descargar el doble solamente. En el momento en que la rentabilidad disminuye y se deja de usar determinada tecnología sensible, se pueda aumentar el incentivo según sean las condiciones que enfrenta el nuevo ciclo productivo, como una forma de evitar una caída de producción que nos impida poder seguir cumpliendo con los compromisos externos contraídos a varios años.
Tenemos que dejar de ser exportadores de nuestros saldos y convertirnos en proveedores confiables de alimentos para todas las góndolas del mundo, si queremos achicar el desempleo y poder atender las necesidades sociales de los más necesitados. El mejor plan social, más genuino y más progresista es dar trabajo en todo los pueblos del interior para detener la emigración a las grandes ciudades.
El complejo agroindustrial es el sector que está en mejores condiciones para poder hacerlo, porque tiene la capacidad de poder unir determinadas pyme en las diferentes cadenas de producción y comercialización, como una forma de lograr escala y aportando de esa manera a un desarrollo rural moderno que necesita el país y que achique de esa forma la brecha entre pobre y ricos que produce la globalización, que vino para quedarse más allá que le moleste a muchos dirigentes.



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