1 de noviembre 2002 - 00:00

Urge un debate sobre la irradiación de alimentos

La irradiación de alimentos genera controversia en diversos sectores de la Argentina, pero en especial entre la cadena comercial y los consumidores.

Por esta razón no se aplica en muchos productos y su técnica sólo está aprobada en un número selectos de países. Una de las ventajas que posee esta tecnología es la prolongación del tiempo de comercialización, con lo cual se podrían alcanzar mercados internos y externos más lejanos, por caso Japón. Asimismo, como permite mejorar la calidad higiénico-sanitaria del alimento, se lograría llegar a mercados muy exigentes a los que, por el momento, la Argentina no pudo alcanzar.

La irradiación de alimentos es un método físico de conservación comparable a otros que utilizan el calor o frío. Consiste en exponer el producto a la acción de las radiaciones ionizantes durante un tiempo estipulado.


En la Argentina, el código alimentario únicamente autoriza la irradiación de papa, ajo y cebolla con el fin de inhibir brote; de frutilla para prolongar su vida útil; de champiñón y espárrago para retardar senescencia (proceso de deterioro); y de especias, frutas y vegetales deshidratados, para reducir la contaminación microbiana. Sin embargo, aún no está aprobada la irradiación de carnes rojas que, según investigaciones realizadas por el INTA Castelar, podrían eliminar el virus de la aftosa y ayudaría a prolongar su conservación. A pesar de los diferentes ensayos que se realizan en los organismos técnicos del Estado, la industria está apartada del tema y no se muestra interesada en participar de ellos, debido a los límites que establece la ley alimentaria argentina y a la falta de demanda a nivel mundial de estos productos.

Las trabas que pone la Unión Europea al respecto impiden la aprobación de ensayos en el país. Si bien existen trabajos terminados acerca de este tema, actualmente el Centro de Investigación y Tecnología Industrial de Carnes (CITECA) que depende del INTI y la Comisión de Energía Atómica están desarrollando una investigación en conjunto con el fin de controlar el desarrollo de microorganismos.

La irradiación de carnes rojas frescas y congeladas fue aprobada en los Estados Unidos para eliminar la Escherichia coli, responsable de enfermedades y muertes en seres humanos, especialmente cuando se ingieren hamburguesas insuficientemente cocidas.
Unos 1.500 establecimientos en el país del Norte venden carne irradiada, ahora definida por el Senado estadounidense como pasteurizada. Sin embargo, los comercios prefieren no darle excesiva publicidad al término, debido al temor que existe entre los consumidores. La ley estadounidense exige que los productos sean etiquetados con la leyenda «alimento irradiado», aunque muchos fabricantes preferirían no incluir esta denominación.

• Ventajas

«La irradiación es una tecnología muy segura, que cuenta con muchas ventajas en cuanto al control sanitario de los alimentos», aseguró Ricardo Rodríguez, director del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INTA. Rodríguez se lamenta al comentar que hay una gran desinformación respecto del tema, porque generalmente «se asocia con material radiactivo». «Hay bastante reticencia», agrega y subraya que «es preciso trabajar sobre la educación al consumidor, explicarles las ventajas de esta tecnología y difundirlas». En este sentido, el experto explica que «los elementos que se utilizan no pueden tornar radiactivo al alimento» y que «con dosis muy bajas los productos quedarían óptimos y sin cambios organolépticos».

La irradiación comercial de alimentos se realiza en 32 países del mundo, con más de 100 instalaciones de irradiación en operación.
En la actualidad se venden alrededor de 300.000 toneladas por año de alimentos irradiados en el mundo. No obstante este volumen representa una pequeña porción comparado con la cantidad de alimentos que circulan en el mundo.

«Es una tendencia que se revalorizó y que ahora está avanzando a nivel mundial, porque en un momento el tema estuvo muy relegado», indicó
Ana Svencen, directora del CITECA. Por su parte, la titular del proyecto en la CONEA, Patricia Narvaiz, asegura que los alimentos sometidos al proceso de irradiación corren con el beneficio de no presentar microorganismos patógenos y prolongan la vida útil, especialmente en vegetales y carnes.

En la
CONEA se desarrollaron investigaciones sobre merluza, pollos y hamburguesas de carne vacuna esterilizadas y conservadas a temperatura ambiente durante años para pacientes inmunosuprimidos. «Actualmente estamos trabajando sobre milanesas y alimentos con rellenos cárnicos», puntualizó Narvaiz.

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