Urge una estrategia para la lechería
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La actividad lechera exige un aggiornamento y la Argentina debería definir qué estrategia
seguirá los próximos años.
Con una estructura para exportar, Nueva Zelanda alcanza el primer lugar en el ranking mundial. La transformación comercial implementada obedece a un cambio de política económica que de priorizar la promoción de economías de escala y la competitividad de costos ha pasado al estímulo de productos de mayor valor agregado y diferenciación.
Esta brecha no es tan significativa como para que no sea factible su eliminación en el mediano plazo. Con que la producción de leche se incremente 25%, las exportaciones argentinas casi se cuadruplicarían.
Las posibilidades de elaboración para tal volumen son altas dado que, en rasgos generales, el parque industrial está preparado para recibir tal volumen. Las importantes inversiones, con tecnología de punta, especialmente en lo referido a leche en polvo y quesos, realizadas en los últimos años lo permitirían.
Si se acentuara la estrategia de mayor producción primaria, en pocos años podría pasarse de un valor de exportaciones de u$s 1.200 millones anuales, con productos de elevado valor agregado y claramente diferenciados. El inconveniente se basa en que el aparato productivo registra una fuerte falta de estímulo para el aumento de la producción de materia prima.
Una respuesta podría encontrarse en el sistema productivo de Nueva Zelanda. Básicamente, este país logra un precio menor que el de la Argentina por su sistema de producción dirigido fundamentalmente a la exportación.
Su forma de producción más pastoril permite un ahorro de costos del orden de 2 a 3 centavos de dólar por litro de leche.
Para lograr tal performance, una herramienta de política económica debería promover el desarrollo de tambos especializados en la exportación, sin utilización de suplementos que elevan los costos.
Al igual que en Nueva Zelanda, estos nuevos establecimientos entregarían 70% de su producción durante la primavera a la industria para su posterior venta externa.
Existen zonas del país con mayores ventajas comparativas, con menor remuneración a los factores productivos. Tal es el caso de la llamada área «Rosafé», que produce básicamente con alfalfa, de mejor calidad y menor suplementación de forrajes.



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