9 de marzo 2007 - 00:00

Valor agregado para los ovinos

«Una cuestión de manos y de palabras.» Así definieron los integrantes de la Cadena de Valor Textil Artesanal la experiencia que vienen desarrollando en Capilla del Monte desde hace cuarto años, cuando, en un trabajo compartido con las unidades de extensión del INTI y del INTA de Cruz del Eje, comenzaron a articular la producción ovina con el hilado de la lana y la confección de prendas tejidas.

Esta experiencia hace un año que se está replicando en el marco del Grupo PROFAM Ovinos de General La Madrid, perteneciente al área de influencia del INTA Balcarce. Participan pequeños productoresfamiliares de ovinos, alumnos y egresados de la Escuela Agropecuaria que se están capacitando en esquila suelta y acondicionamiento básico en estancia, y un grupo de artesanas que realizan el hilado de lana sucia en ruecas no tradicionales.

Andrea Argaña, de la Agencia de Extensión Rural del INTA de General La Madrid, explica que «participan pequeños productores que tienen de 30 a 100 ovejas. Como es un ensayo, lo estamos haciendo en pequeña escala todavía para probar el protocolo de producción, esquila y el eslabón artesanal. Están trabajando los productores, esquiladores, los acondicionadores de lana y un grupo de artesanos».

Hoy las artesanas de La Madrid, integradas al proyecto de Capilla del Monte, han logrado:

  • Hilar lana producida en La Madrid, lavada y peinada, lo cual aumenta sustancialmente la productividad del trabajo y mejora la calidad del producto final, hasta obtener una suavidad compatible con la confección de prendas finas y para niños.  

  • Usar la rueca modificada por el INTI, que permite la producción de hilos de diseño, produciendo hilos fantasías, irregulares, mezclados con otros colores y otras fibras. Esta rueca les posibilita también regular la torsión y el grosor, diversificando la oferta y conquistando nuevos mercados.

  • Aplicar un protocolo de gestión y diseño mercadotécnico, que fija los precios y los sostiene en el tiempo, tanto para la retribución por kilo de lana sucia que aporta el productor como la retribución a la hora de trabajo del artesano.
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