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26 de diciembre 2022 - 00:01

Carlos Mentasti: “El cine sufrió un cambio radical; el teatro se revitalizó”

Diálogo con el histórico productor cinematográfico, que en los últimos años ha modificado su actividad habitual y se orientó más por la escena.

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Madres. La obra que llegó de Broadway inicia tu tercera temporada en el Metropolitan antes de salir de gira.

“El cine vivió un cambio radical, hoy se trabaja para las plataformas, en cambio el teatro sigue igual y se revitalizó”, dice Carlos Mentasti, miembro de una familia histórica en el cine nacional vinculada a uno de los sellos pioneros (Argentina Sono Film), y productor de 70 películas, entre ellas “Mi obra maestra”, “Esa maldita costilla”, “Bañeros 3” y “La furia”. En pandemia sumó la producción teatral y, junto con Valentina Berger, presenta “Madres”, con actuación de Viviana Puerta, Laura Conforte, Sabrina Garciarena y Anita Martínez.

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La obra que llegó de Broadway inicia su tercera temporada en verano en el teatro Metropolitan Sura hasta marzo; en abril encara su gira nacional. Dialogamos con Mentasti.

Periodista: ¿Qué puede decir de los nuevos hábitos en relación al cine y al teatro?

Carlos Mentasti: El teatro levantó enormemente mientras que el cine no. Lo atribuyo al acostumbramiento, y con eso quiero decir, históricamente el público iba los jueves a ver los estrenos, los sábados era su salida principal con amigos, y no digo a Lavalle, digo al shopping, y los domingos eran días de mujeres tomando el té y viendo cine con amigas. Eso definía la semana. Y estaban los miércoles a mitad de precio que no implicaban ganancia económica pero sí cantidad de público y boca a boca. El público dejó de ir a ver determinada película, se empezó a guiar por ir al shopping: a comer y ver qué dan. Todo ese acostumbramiento, incluyendo ver en pantalla gigante con otros riendo o muertos de miedo, se cortó con el covid y no se recuperó, el teatro sí. El público optó por quedarse en casa, no correr riesgos, ahorrar plata y eso que ya venía ocurriendo desde antes de la pandemia terminó de matar al cine. Viví todos los momentos, el VHS, el Betamax, el Blueray y todos los formatos, aunque nada se equipara a esa experiencia de la oscuridad, el sonido y un film como “Titanic” en pantalla gigante. Después del Covid se hizo cuesta arriba, sumado a un valor de 1.200 pesos la entrada y una salida, resulta en una fortuna de plata, contra verlo en casa por menos costo. Sin embargo insisto que hay películas que hay que verlas en cine, como las infantiles animadas que son maravillosas.

P.: El teatro en cambio se revitalizó...

C.M.: Aprendí que lo maravilloso que tiene el teatro es que se hace una función cada vez dedicada a ese público presente esa noche, sean 70 o 500 espectadores. Todos los días los actores se ponen a hacer la obra exactamente igual o mejor. Si hablaba de la magia de ver una película con otros, esa magia es doble al ver a los actores en vivo y no por TV.

P.: Produce junto a Valentina Berger, ¿cómo se lleva con las nuevas generaciones?

C.M.: Tengo que aggiornarme, hice 70 películas y me hablan de mis éxitos pero yo digo que el éxito es juntarme con gente más capaz que yo para mejorar. Valentina me llamó y yo no la entendía, hasta que su madre me dijo quién era. A su madre la conocía porque tenía agencia de viajes y me consiguió estadías y el barco para “Papá es un ídolo”. Valentina venía al barco y se sacaba fotos con Francella. Me di cuenta de quién era entonces ahí la atendí y me ofreció esta obra. Yo no leo los libros, me los lee el autor o director, necesito verle los ojos e intensidad cuando leen, y si veo que emociona o divierte la hago.

P.: Suele producir películas populares, ¿qué puede decir de las obras teatrales?

C.M.: Hicimos “Un enemigo del pueblo” con Juan Leyrado luego de ver lo impresionante que fue cuando salió del teatro oficial. Hicimos giras después, con esto digo que voy con la obra o película a dónde sea, cuando me conecta con el público porque necesito a la gente. Mi última película, “Una obra maestra”, que es de las mejores que hice, tiene público neutral, combina popular con intelectual.

P.: Es un productor presente en el set o en las salas, ¿cómo lo toman los directores? ¿Hay puja entre productor y artista?

C.M.: A los diez días el director o autor ya me conoce y a partir de ahí saben que estoy al lado, que les hablo al oído, y eso lo aprendí de mi padre. Lo que se filma hoy en cine queda para toda la vida, entonces no hay mejor manera que filmar varias tomas, las del director y las que a mi me parezcan, o la que sugiere el asistente o el iluminador. Todo sirve después se ve cuál queda. Muchas veces hubo títulos que se definieron en el set. Tengo que estar convencido del título, de la sinopsis de diez renglones y del resto, si no la puedo vender con esos datos básicos pero primordiales, no la hago. Lo más importante es saber cómo le llego al público. Después me puedo equivocar pero hubo veces que vi el trailer, el público no se rió, lo tiré a la basura e hice otro.

P.: ¿Qué proyecta para 2023 a nivel cine y a nivel teatro?

C.M.: Acabamos de cerrar otra obra de teatro de Broadway con Valentina Berger para 2024, es un éxito de allá así que viene con esa base y luego hay que adaptarlo a lo local, también estoy con un proyecto infantil para vacaciones de invierno y una película para Latinoamérica y tres series en la que estamos trabajando.

P.: ¿En qué cambió el negocio en los últimos años?

C.M.: El cine tuvo un cambio radical porque hoy trabajamos para las plataformas, tenemos que hablar con CEO y es otra historia. En cambio el teatro sigue siendo lo mismo, se trabaja con las salas.

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