Edición Impresa

CGT: Barrionuevo prepara cumbre a solas con la "mesa chica" para apoyar a Lavagna

EL SINDICALISMO TRADICIONAL FRENTE A LAS PRÓXIMAS ELECCIONES - El gastronómico invitó a un reducido número de sindicalistas a Mar del Plata para el jueves a la noche, previo al asado que ofrecerá al mediodía siguiente como cada enero en la ciudad balnearia. El economista ya logró el respaldo de CATT, el sello estratégico del transporte.

La “mesa chica” de la CGT tendrá la oportunidad este jueves de encolumnarse detrás de Roberto Lavagna como candidato presidencial de una de las variantes del PJ. Será durante una cena que organiza en total hermetismo en Mar del Plata el gastronómico Luis Barrionuevo, previa al tradicional asado que ofrecerá al mediodía siguiente como cada enero en la ciudad balnearia. Barrionuevo le confirmó a este diario, en exclusiva, su apoyo y el de buena parte del sector que encabeza (la denominada CGT Azul y Blanca) al exministro de Economía en desmedro de Sergio Massa, su histórico ahijado político.

La cumbre hasta anoche era para unos pocos. Los organizadores tenían una lista de apenas seis sindicalistas convocados aunque se presume que, por tratarse de Barrionuevo, a último momento podrán incorporarse otros comensales. En principio los integrantes de la “mesa chica” invitados serán los mismos que habían acudido el 20 de noviembre pasado al gremio gastronómico, una vez más llamados por el jefe de esa organización, para almorzar con Lavagna: Armando Cavalieri (Comercio), Gerardo Martínez (construcción, Uocra), Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Antonio Caló (metalúrgicos, UOM) y Mario Caligari (colectiveros, UTA).

Del reducido grupo de jefes de la CGT que integra el elenco ejecutor se descuenta que no participarán los dos cotitulares de la central, Héctor Daer y Carlos Acuña. En el caso del gremialista de Sanidad, porque se incorporó semanas atrás a la Comisión de Acción Política del Justicialismo y desde ese rol se acercó a Cristina de Kirchner junto a otros dirigentes como Hugo Moyano. En tanto que Acuña, habitual portavoz del grupo que encabeza Barrionuevo, quedó sin embargo aislado en ese sector como uno de los pocos que mantendrá su respaldo al líder del Frente Renovador.

Aunque el gastronómico tiene previsto utilizar su histórico convite de cada enero para blanquear esta vez su respaldo para la competición presidencial, resolvió evitarle al economista la posible incomodidad de una fotografía rodeado de sindicalistas cuando todavía no formalizó siquiera sus intenciones de candidatearse. En lugar de ello Barrionuevo lo invitó a trasladarse desde Cariló, adonde veranea cada año, hasta Mar del Plata para una cena previa al asado.

En la mesa chica de la CGT la figura de Lavagna entusiasma pero no enamora. Al menos no para dirigentes que acumulan décadas de trayectoria al frente de sus sindicatos y que debieron lidiar con gobiernos de todo pelaje. De hecho varios de ellos encontraron alguna comodidad en la gestión diaria con los funcionarios de Cambiemos como los “independientes” Martínez, Rodríguez y Lingeri, así como el “Gitano” Cavalieri, uno de los preferidos de Macri. Sin embargo, en tren de involucrarse en las negociaciones del PJ encontraron en Lavagna, el ungido por Barrionuevo, el postulante más viable y con un mayor caudal potencial de votos que Massa.

Es más: algunos dirigentes dijeron que el propio Lavagna se presentó como un eventual “presidente de transición” para apenas un mandato pos Cambiemos. El exministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner se refirió a sí mismo en esos términos durante una cena que compartió a fines de diciembre con los gremialistas del transporte Maturano, Juan Carlos Schmid (portuario y titular de la confederación CATT) y Juan Pablo Brey (aeronavegantes), en la casa del exembajador Juan Archibaldo Lanús en el barrio de Recoleta.

En esa oportunidad Lavagna les confió su intención de postularse pero sólo en caso de reunir los apoyos necesarios en vastos sectores de la política, el empresariado y el sindicalismo. A los gremialistas les dijo que en caso de ser electo impulsará un gran acuerdo nacional, una herramienta de la que fue el principal objetor cuando Néstor Kirchner la exploró en el arranque de su mandato. Y dijo ambicionar no más de un mandato para reconstruir la economía con base en el consumo interno y el apuntalamiento de las pyme. Sus interlocutores compartieron la perspectiva del economista sobre todo por su edad avanzada.

Lavagna fue más allá: en aquella oportunidad les comentó a los sindicalistas del transporte que tomará de la reforma laboral que impulsa Cambiemos sólo el capítulo de blanqueo, el que menos resquemores genera en los sectores tradicionales del gremialismo. De esa comida el exministro se fue con un respaldo no formal pero sí en la práctica de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), que encabeza Schmid pero cuyo peso político recae sobre Maturano y Roberto Fernández, jefe de la UTA.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario