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Cruces por concurso clave para Cámara Federal desnudan interna en Consejo por selección de jueces

Piden que se apure definición para los dos cargos más estratégicos en Comodoro Py. De fondo existe pelea política por el modo en el que Gobierno avanzó en el nombramiento de magistrados. Comisión sin apuro para delinear listado, pero asoman "favoritos". Terna atada a resultado electoral.

Los jueces de la Cámara Federal dirigieron un dardo sutil pero quirúrgico hacia el Consejo de la Magistratura para que destrabe un concurso clave: el que debe definir la suerte de dos vacantes para el tribunal que debe revisar las decisiones de los 12 juzgados federales de Comodoro Py. Aprovecharon la renovación de la subrogancia del trasladado juez Leopoldo Bruglia en una de las Salas para pedir “celeridad” al órgano de selección y remoción de jueces en la elevación de la terna que completará el tribunal. Ese concurso está “verde” en todo sentido y lejos de una definición, además de estar aderezado por la coyuntura electoral. De fondo, hubo cierta sincronía de los camaristas para apuntalar una pelea política interna que se dio puertas adentro de la Comisión de Selección del Consejo hace una semana. Hubo consejeros que empezaron a poner en cuestionamiento cómo el Gobierno había avanzado en el nombramiento récord de magistrados.

En el Consejo se leyó un intento de la Cámara Federal por meter “ruido” en esa discusión política, bajo el maquillaje de un reclamo legítimo por una respuesta institucional para solucionar la diezmada situación en la que quedó la integración del tribunal más estratégico de Comodoro Py. Con la firma de todos sus miembros –Martín Irurzun, Mariano Llorens y de los trasladados Pablo Bertuzzi y Bruglia- se resolvió prorrogar por un año el doble rol del último, y exhortar al Consejo para que “se arbitren las medidas necesarias para dar mayor celeridad al procedimiento de selección y designación definitiva conforme al artículo 114 de la Constitución Nacional, que tramita en el concurso n° 412”. La firma de ese oficio tuvo eco inmediato en el Centro de Información Judicial, dependiente de la Corte Suprema. También tuvo una segunda lectura política puertas adentro de la Cámara: significó un momentáneo alto el fuego entre Irurzun y Llorens (el primero un sobreviviente y el segundo nombrado por concurso) versus el “team de los trasladados” –Bruglia y Bertuzzi- cuyo arribo a la Cámara a instancias del oficialismo generó chispazos y disputas territoriales por el poder.

En realidad, el concurso N°412 está en etapa embrionaria: ni siquiera se hizo la corrección inicial de los antecedentes de los postulantes que rindieron examen escrito en agosto de 2018. Luego de que ello ocurra, se deberán develar las claves secretas bajo las cuales los candidatos hicieron las pruebas, para cruzarlos y arrojar el orden de mérito provisorio, que destrabará el período de impugnaciones a esos resultados. El consejero encargado de la calificación previa es el kirchnerista Eduardo “Wado” De Pedro, a quien el oficialismo azuzó con quitarle la instrucción si continuaba demorando una definición. No hay hoy voluntad mayoritaria para que eso ocurra. Los consejeros coinciden en que no existe manera de apurar la maduración del concurso sin mirar lo que puede ocurrir en materia electoral. Y aunque se generaran consensos para elevar una terna clave, no hay garantías de que el Senado apruebe los nombres que firme Mauricio Macri antes de tener asegurada su reelección.

Sin embargo, el N°412 tiene sus favoritos. Julián Ercolini sonó siempre con un lugar asegurado apenas se inscribió para participar, aunque su plácet hoy está más atado a una continuidad del oficialismo que a un cambio de signo político. El juez penal económico Pablo Yadarola es otro de los que asoman con condiciones para quedarse con uno de los sillones de la Cámara. Y el juez federal Sebastián Ramos podría ser un “tapado” que sorprenda en instancias finales y logre ascender. Otro de los que aspira a escalar es su par Marcelo Martínez de Giorgi y el magistrado en lo penal económico Javier López Biscayart. Todos nombres “pesados” dentro de la estructura de Py y aledaños, acorde a la implicancia que tienen los cargos en juego. Serán dos ternas, de modo que habrá seis codiciados pasajes a la final. Hubo 36 candidatos en el examen escrito.

La semana pasada hubo un amargo cruce en la comisión de Selección entre De Pedro y la espada del PRO Pablo Tonelli por el modo de selección de los jurados (pieza clave para calificar a los concursantes) que se transformó en un cuestionamiento central hacia la “hiperproductividad” en materia de ternas que avaló la gestión anterior en el Consejo. Y lo que permitió a Macri estampar tantas firmas en pliegos de jueces. Por un momento, las objeciones de índole técnica hicieron tambalear la situación del secretario de la comisión José Francisco Elorza, cuya renuncia llegó a ser considerada en el tramo de mayor ebullición del encuentro. Desde la vereda del PJ, Graciela Camaño recogió el guante de las críticas y todo el proceso de selección de jueces –del que el Gobierno se vanagloria- empezó a ponerse en tela de juicio en el propio seno del Consejo. El “mensaje” de la Cámara ayer fue interpretado en clave de enviar una señal para mostrarse pendientes de esa batalla.

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