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La realidad le dice a Tabárez que la suerte de Boca en el torneo local está echada. Sin embargo, tiene grandes chances de escalar en la Libertadores. Cuando un equipo no se dedica a los dos campeonatos -como les ocurre a casi todos (menos a River obviamente)- tiene que exponer todo lo que sabe, y puede para ir subiendo cada peldaño y contar posibilidades en este difícil camino. En este caso a Boca no le interesaba sólo el triunfo, sino que pesaba sobremanera la diferencia de gol. Con dos tantos de luz se ponía primero en su grupo, y aunque aún falta un partido, se agrandaban las chances para jugar con un segundo. No había que poner mucho ingenio para saber de antemano cuál sería la actitud de Boca y cuál la del Emelec, con un paso de poco peso en el torneo. En otras palabras, los ecuatorianos salían a evitar la goleada.
En la medida en que Calvo y Clemente Rodríguez se decidían a ganar las franjas laterales; que Battaglia, Traverso, Pérez y Gaitán se hacían de la pelota con cierta facilidad en el medio, Boca ganaba espacios, mientras todo Emelec tomaba recaudos.
Una manera de decir, porque una cosa es cerrarse en defensa y otra formar dos lines de cuatro, con líbero (Ramos, algo más adelantado), y un media-punta (Tenorio) para tratar de alcanzar alguna pelota en ataque. En otras palabras, el juego se hizo monótono, obviamente con predominio de Boca y una reiteración de avances que si no se cristalizaron en goles fue por falta de precisión a la hora de definir.
De todas maneras, un centro desde la derecha terminó en la cabeza de Delgado, que «peinó» hacia atrás y Barros Schelotto -con llamativa comodidad-adelantó la pierna para enviar a la red. Emelec quedó a la expectativa, tratando de hacer pasar los minutos, haciendo circular la pelota sobre su propio campo y cuando no podía, acudiendo a la infracción para frenar un poco el juego, Boca ponía algo de velocidad a sus intenciones.
En verdad, luego del ímpetu inicial (digamos hasta el gol) a Boca le costó superar el vallado que imponía los ecuatorianos. Más si se tiene en cuenta que Delgado jugó uno de sus peores partidos desde que está en el club.
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