12 de marzo 2001 - 00:00

A San Lorenzo se le escurrió una oportunidad como pocas

Leandro Romagnoli de San Lorenzo intenta enviar un centro.
Leandro Romagnoli de San Lorenzo intenta enviar un centro.
«Le sacamos la punta a San Lorenzo y seguimos sumando.» Las palabras en el final de Pablo Erbín dejaron sellado el espíritu del clásico. No había en esa declaración ninguna referencia al juego desplegado. Importaba el resultado, y ese resultado de empate en un gol le supo como victoria a Huracán. San Lorenzo, que mañana tiene otro lance bravo por la Libertadores frente a Nacional, en Montevideo, necesitaba ganar. Por el orgullo del barrio y porque los tres puntos le significaban llegar a la punta a favor de la derrota que sufrió River en Córdoba. No lo pudo lograr, pero al menos recompuso la imagen. En la temporada anterior, por el Apertura, perdió en Parque de los Patricios por 2 a 1, sin ninguna excusa. Aquella vez fue tibio, pero además expuso poco fútbol. Ayer fue diferente. Dejó dos puntos, pero fue otro desde el punto de vista técnico y táctico. Sobre la base de la buena tarea de Leonardo Rodríguez y Michelini en el medio de la cancha, y la firmeza de Coloccini y Tuzzio en la última línea, San Lorenzo empezó mejor y fue dueño del desarrollo en casi todo el primer tiempo. Huracán, que no pudo tener a Morquio, pese a los esfuerzos de los dirigentes por hacer valer el artículo 225 de acuerdo con la lesión del juvenil Monsalvo, se aferró a un esquema prioritariamente defensivo. Cortar el juego, frenar a los creadores de San Lorenzo fue el objetivo pergeñado por Babington. Como salida de contraataque, todas las cartas quedaron en las manos de Sergio Berti. Patrón de todo el fútbol. Poco, claro, pero muy útil en un momento clave del partido. De tanto ir, San Lorenzo encontró el gol en un desborde bien hecho por Romagnoli y la concreción de Estévez, muy solo a metros del arco. Pareció que con esa ventaja, merecida por lo que se había expuesto sobre el gran tablero verde, solucionaría el movimiento de las piezas. Conjeturaba que Huracán, en desventaja, estaría obligado a arriesgar más fichas.

La posterior movida no pareció cambiar las cosas. Huracán no salió de su tranquilidad. Durante los diez primeros minutos, el dueño fue San Lorenzo. Que manejó los tiempos a su gusto. Advertido de que la situación se complicaba demasiado, Babington (nunca perdió como técnico ante el eterno rival) hizo entrar al chico Padra como para que Berti tuviera un socio con quien entenderse mejor y crear algo más de fútbol. Como por arte de magia, en los pies de esos dos jugadores, un joven con futuro y un veterano con recursos, se generó la jugada del empate, a la que ayudaron la deficiente salida de Saja y la distracción de Paredes y Ameli. Silencio en la tribuna local, festejo loco en la visitante. Casi sin proponérselo, Huracán lograba lo que había ido a buscar al Nuevo Gasómetro, cancha donde todavía no ganó y en la que no jugaba desde hacía cuatro años y tres meses. Un punto valioso, según su óptica. San Lorenzo se mordió los codos de la bronca, pero no se resignó. Fue en busca de lo que necesitaba. Entró Abreu y, aunque dejó la cancha Estévez (un cambio que costó entender), se llegó a un final con claro dominio azulgrana. El uruguayo, dos veces, tuvo el gol del triunfo. El travesaño le devolvió un cabezazo y el cuerpo de Ríos -milagrosa muralla-, un tremendo remate. Allí quedó sellado el resultado. Elizondo, ni siquiera les dejó a los locales el tiro del final. Venía el último córner, pero el árbitro dijo basta antes de que la pelota se pusiera en juego. Así como Erbín, que se alejó del juego en el análisis, tampoco el arquero Saja se aferró a lo futbolístico: «Ellos juegan por no descender, por eso festejan el empate, nosotros peleamos por el título porque somos un equipo grande». Nítido perfil del clásico de barrio. Que por fortuna no terminó en una barbarie como aquel 19 de diciembre de 1997 cuando ocurrió la muerte de Ulises Fernández, hincha de Huracán.
                                                                  
                                                                                                                                                                          
El Gráfico
                                
SAN LORENZO 1 HURACAN 1


San Lorenzo: Saja; Tuzzio, Ameli, Coloccini, Paredes; Pusineri, Michelini; L. Rodríguez, L. Romagnoli; Romeo y R. Estévez. DT: Pellegrini.

Huracán: Ríos; R. Graieb, Erbín, Lobos, Moner; C. Juárez, Carrizo, S. Berti, Derlis Soto; G. Morales y Gabrich. DT: Babington.

Goles: PT 44m Estévez (SL); ST 15m Berti (H).

Cambios: PT 36m Rivarola por Pusineri (SL); ST 11m Padra por Soto (H), 22m Ervitti por Estévez (SL), 28m Garipe por Morales (H) y Abreu por Romeo (SL), 30m R. Ortiz por Graieb (H).

Estadio: San Lorenzo.

Arbitro: Elizondo.

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