No obstante, se descuenta que los dos -tarde o temprano- terminarán consiguiendo su pase para Alemania, por lo que este duelo se ciñe a la rivalidad deportiva y a la puja por la punta. En ese contexto, para Argentina significará también una posibilidad para recuperarse de la derrota sufrida el último sábado frente a Ecuador y de las dos últimas que padeció contra Brasil. Los brasileños ganaron el encuentro de ida disputado en Belo Horizonte (3-1), en una noche fabulosa de Ronaldo que convirtió los tres goles por la vía del penal, y luego se impuso en una definición desde los doce pasos en la final de la Copa América de Perú, en un partido increíble.
Si bien la impresión generalizada (lo certificaron José Pekerman y Julio Grondona en las últimas horas) es que Brasil es superior en estos momentos, tampoco es subvaluable la capacidad de los jugadores argentinos, como Juan Román Riquelme o Carlos Tevez. Aunque es cierto que comparando a los más dotados de uno y otro lado, Brasil gana con comodidad en el mano a mano, especialmente porque algunos jugadores argentinos, como Pablo Aimar, Javier Saviola y Andrés D'Alessandro, están hoy lejos de aquel nivel que los condujera a escenarios estelares de Europa.
En cuanto a los equipos, el entrenador argentino José Pekerman maneja varias alternativas, tanto en el esquema como en los nombres que ubicará en el campo de juego. Así, puede jugar con línea de tres o línea de cuatro, lo cual incidirá en la conformación del mediocampo, con doble cinco o con sólo un volante central. Las dudas nominales son en defensa entre Gabriel Milito o Lucas Bernardi, y en el ataque entre César Delgado o Javier Saviola.
Parreira realizará dos cambios con respecto al que viene de golear por 4 a 1 a Paraguay: Cafú cumplió la fecha de suspensión y volverá a ocupar el lateral derecho en lugar de Belletti, en tanto que Juan reemplazará a Lucio, expulsado en el último partido.
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