Barbarie y papelón: tras el ataque al micro de Boca se suspendió la final de la Copa Libertadores

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Crónica de otra jornada bochornosa del fútbol argentino: pedradas y gases al micro de Boca, violencia entre hinchas y policía, indecisión de la Conmebol y suspensión de la final de la Copa Libertadores. Otra mancha más, que incluye al continente y se vio

Otra locura del fútbol argentino. Otra locura superclásica. Como en aquel 2015 en la Bombonera, esta vez el escenario fue a unas cuadras del Monumental, donde el micro que trasladaba al plantel de Boca fue agredido a pedradas y para colmo sufrió el gas pimienta de la policía para disuadir a los hinchas.

Todo esto dejó el saldo de varios futbolistas heridos y varias reuniones de urgencia entre los presidente de los clubes, Rodolfo D´Onofrio por parte de River y Daniel Angelici en representación de Boca, junto a su par en Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, para resolver si se jugaba el partido del que todo el mundo estaba pendiente. La Conmebol decidió postergar dos veces el encuentro para finalmente usar el sentido común y postergarlo.



Un papelón que se televisó a millones de personas y que, afortunadamente, no fue aún más grave debido a la ausencia del público visitante, algo con lo que insistió mucho el presidente, Mauricio Macri, y que el mundo del fútbol, con lógica, desechó. Y a tan solo cuatro días del inicio de la Cumbre del G-20 donde los principales líderes políticos se aglutinarán en nuestro país con las posibles amenazas de protestas.

El micro de Boca Juniors recibió piedrazos y proyectiles que le lanzaron algunos hinchas de River Plate en el arribo al estadio Monumental, mientras algunos jugadores se vieron afectados por los gases que arrojó la policía para dispersar a los agresores.



El micro llegó por avenida del Libertador y allí se encontró con el público local, que arrojó diferentes elementos contundentes contra los vidrios y los rompieron, a la vez que las fuerzas de seguridad reprimieron a los simpatizantes con gases, que afectó a los futbolistas visitantes.

Carlos Tevez, Cristian Espinoza y Mauro Zárate se vieron entre los más afectados, con dificultades para respirar y picazón en la garganta, al tiempo que Nahitan Nández se mostró enojado por los problemas en el arribo. "Son unos hijos de puta (sic)", gritó el uruguayo Nández, quien acompañó a un afectado Tevez, que apenas podía respirar junto con otros asistentes. "Tiraron gas pimienta", esgrimió el delantero Darío Benedetto con la cara roja y una clara muestra de enojo, en el instante que se metió en el vestuario.



Desde la agresión al plantel "xeneize" se vivió una tarde de locura total en Núñez. Con idas y vueltas, decisiones y contradecisiones. Todo muy bochornoso, como nos tiene acostumbrados la dirigencia del fútbol argentino y la Conmebol. Con el plantel visitante ya instalado en el vestuario, y muchos de sus futbolistas en un estado de ahogo producto del gas que inhalaron y otros con algunos cortes en sus cuerpos gracias a los vidrios estallados, los médicos de la Conmebol ingresaron para constatar las lesiones.

Todo indicaba que eso sería suficiente para suspender el partido, pero en el mundo Conmebol, todo está patas para arriba y ni siquiera la ida de Pablo Pérez y Gonzalo Lamardo al Sanatorio Otamendi para ser revisados de sendas lesiones en sus ojos, fue motivo de una postergación. Los médicos que los atendieron elevaron una carta al ente sudamericano advirtiendo que no pudieron "constatar lesiones" en esos jugadores y por eso fueron enviados a una clínica especializada.

En el interín, y tras una reunión entre los presidentes de River y Boca, D´Onofrio y Angelici, respectivamente, y sus pares de Conmebol, Domínguez, y FIFA, Gianni Infantino, increíblemente se decidió (por pedido del ítalo-suizo) que el partido se juegue de todas maneras. Entonces, la Conmebol oficializó la postergación por una hora de la revancha de la final de la Copa Libertadores. "Debido a los hechos sucedidos con el bus del Club Boca Juniors, el partido ha sido postergado hasta las 18:00 horas", anunció a través de una publicación en su cuenta oficial de Twitter. Todo parecía inverosímil, pero era bien real.



A la espera del regreso de su capitán, el plantel de Boca seguía en el vestuario mientras los dirigentes continuaban con las reuniones. La hora del partido se acercaba y la incertidumbre, en vez de disiparse, era cada vez mayor, por eso la Conmebol decidió postergar nuevamente el inicio del encuentro, esta vez para las 19.15. Cualquier cuento de Roberto Fontanarrosa se hacía realidad.

Cuando el partido ya era una realidad, Pablo Pérez volvió al Monumental con un parche en el ojo, Carlos Tevez y Fernando Gago salieron del vestuario para hablar con la prensa y aclarar que no estaban en condiciones de jugarlo pero que los estaban obligando a hacerlo. Fue ahí cuando la Conmebol, por tercera vez pero sin hacerlo oficial, postergó nuevamente el partido, esta vez por media hora: 19.15 era el momento indicado.

Finalmente, minutos antes de que la superfinal comenzara, y tras una última reunión entre los presidentes, se llegó a la conclusión que se debería haber llegado a las 15.30: suspender el partido. Por eso, por pedido de ambas instituciones a la irrealista Conmebol, ésta decidió pasar el partido para el domingo a las 17 en el mismo escenario y con público.

Así lo anunciaba el presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez.




Para coronar un día de furia y descontrol, fuera y dentro del Monumental se desató una batalla entre los hinchas y la policía con corridas, y destrozos de autos y vidrieras. Un cierre perfecto para retratar lo que fue una bochornosa jornada, otra más, en el fútbol argentino, esta vez, para el mundo entero.



Saldo de la violencia

Un total de 30 personas fueron detenidas a causa de la serie de incidentes producidos en inmediaciones del Monumental, confirmaron a NA fuentes judiciales.

A los 16 detenidos durante las primeras horas de la tarde, luego de que unos hinchas de River atacaran a pedradas y botellazos al ómnibus en el que llegaba la delegación de Boca a la cancha del club "millonario, se sumaron 14 nuevas aprehensiones después de otra oleada de disturbios minutos antes de que se anunciara la postergación del encuentro por un día.

Las personas detenidas, según informaron fuentes oficiales están acusadas de los delitos de "atentado y resistencia a la autoridad", y "daños agravados a la propiedad pública".

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