17 de mayo 2001 - 00:00

Boca empató con lo justo, pero clasificó

Guillermo Barros Schelotto festeja el gol del empate.
Guillermo Barros Schelotto festeja el gol del empate.
Boca tiene que haber pensado en que este partido era un simple trámite. No estaba muy equivocado, si no fuera porque ocurrió una circunstancia que incidió en su manera de jugar: un gol casi desde los vestuarios de Zambrano, el único jugador con posibilidades del Junior. Finalmente, fue empate 1-1, un resultado que -igualmente-le alcanzó para clasificar a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde lo espera Vasco Da Gama, el próximo miércoles, en el partido de ida.

Si Boca tuvo un mérito, fue la paciencia. No se desesperó nunca. Sin embargo, aunque trató de jugar siempre la pelota a ras de piso, muy rara vez lo consiguió. Lo intentó, tratando de formar sociedades. Buscó salida por los laterales, donde sólo funcionó Ibarra, y trató de hacer un escalonamiento por derecha (con Pérez y Delgado) y por izquierda (con Riquelme y Barros Schelotto), pero esa prolijidad que buscaba casi siempre moría en el intento final, simplemente porque no tenían un hombre en el mediocampo capaz de darle el equilibrio que faltaba para inquietar a Chiquillo o tentar el remate limpio. Boca se quedó con el pelotazo frontal como principal argumento de ataque, aunque habrá que decir que algunas veces le dio resultado. Incluso tuvo dos situaciones para desnivelar por esa misma vía. La más clara, un cabezazo de Pérez que salió apenas desviado.

Sin embargo, Boca no estaba solo en el campo. También jugaba Junior. Un equipo limitado, tácticamente bien plantado, pero con escasos recursos individuales y con serios problemas cuando se adelantaba en el campo, porque también sabía que, en el contraataque, Boca lo podía rematar.

A pesar de necesitar el triunfo, Junior se movió con una cautela que llamó la atención. No era porque Boca se mostraba como un gran equipo. Más, se podría decir que por momentos Boca tenía presencia por algún toquecito de Riquelme o el propio Barros Schelotto, porque ni Pérez ni Traverso le daban fluidez a la zona media. Más allá de que Serna se hacía receptor de toda pelota que incursionaba por el medio.

Después llegaron los sofocones, no bien iniciado el complemento, que incluso podrían haber terminado en la red, de no ser por dos intervenciones de Córdoba (ante remates de Rojano y Restrepo).

Boca cambió a tiempo. Ajustó las marcas, intentó salir por derecha, juntar más gente del mediocampo hacia arriba; los volantes se adelantaron y el equipo comenzó a mostrar una apariencia distinta. Además, volvió el toque sutil de Riquelme, como para decir «acá está la diferencia» y, de a poco, se juntaron Pérez y Traverso, que no lo habían hecho durante todo el primer tiempo.

Los minutos pasaban, y Boca jugaba sobre el filo de la navaja, arriesgándose a que alguna jugada de Junior pudiera obligar a un alargue. Finalmente, no fue así. Se clasificó Boca, con lo justo, es cierto, pero la diferencia individual -en los noventa minutos-fue demasiado grande, aunque el resultado diga lo contrario.

 
BOCA 1 - JUNIOR 1
Boca:
Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Matellán, C. Rodríguez; O. Pérez, Serna, Traverso, Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Delgado. DT: C. Bianchi.

Junior: Chiquillo; Palacio, Asprilla, Aguilar, W. Pérez; Fantini, J. C. Ramírez, Rojano, Restrepo; Zambrano y Arriaga. DT: N. Peluffo.
 
Goles: PT 2m Zambrano (J), 10m Guillermo Barros Schelotto (B).

Cambios: ST 35m Zuleta por Restrepo y Cardozo por Fantini (J) 36m Pereda por Pérez (B), 38m Ballesteros por Rojano (J).

Incidencias: ST 39m expulsados C. Rodríguez (B) y Zambrano (J).

Estadio: Boca.

Arbitro: Jorge Larrionda, de Uruguay.

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