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5 de junio 2011 - 10:10

Boca encontró alivio con dos golazos

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Quilmes, que ganaba por dos a cero al término del primer tiempo, complicó sobremanera su permanencia en primera división, al empatar finalmente como local con Boca Juniors 2-2, en el partido que jugaron por la decimoséptima fecha del torneo Clausura de fútbol.

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Matías Caruzzo, en contra, y Danilo Gerlo, a los 26 y 43 minutos respectivamente, convirtieron para el local. En tanto, Martín Palermo, que igualó el record de José Francisco Sanfilippo con 227 conquistas en partidos oficiales, y Cristian Chávez, a los 63 y 66 respectivamente, anotaron para Boca, que extendió a ocho partidos su racha invicta (cuatro triunfos y la misma cantidad de empates).

Con este resultado, Quilmas quedó obligado ganar los dos partidos que le restan (San Lorenzo de visitante y Olimpo como local) y esperar una combinación de resultados para no descender de manera directa.

Boca estableció una marcada superioridad en los primeros 25 minutos, donde manejó mejor la pelota en la mitad de la cancha y generó las situaciones más claras para convertir.

Además del gol mal anulado a Nicolás Colazo por una inexistente posición adelantada a los 17 minutos, el equipo de Julio César Falcioni tuvo otras dos chances netas para abrir el marcador, una a través de Pablo Mouche y la restante con un cabezazo de Caruzzo que el arquero Emanuel Trípodi salvó sobre la línea.

Sin embargo, pasado ese lapso, Quilmes sacó provecho al máximo de los horrores defensivos de la visita, sobre todo por el lado de Clemente Rodríguez, y justificó con creces su triunfo parcial, que hasta pudo ser más amplio de no ser por la falta de puntería de Bernardo Romeo.

A los 26 minutos, el marcador lateral Claudio Corvalán envió un centro desde la izquierda y Caruzzo, en su afán por despejar con un cabezazo, no hizo más que vencer su propia valla cuando Cristian Lucchetti salía en búsqueda del balón.

A partir de entonces y hasta el final de la etapa, todo fue del local, que pasó a controlar el juego por la mayor solidaridad de sus volantes, la pausa que hizo Miguel Caneo cuando fue necesaria y la pujanza de los delanteros.

Así, a los 32, Romeo no pudo conectar un buen centro de Caneo desde la izquierda y diez minutos más tarde, el exatacante de San Lorenzo, en posición adelantada, tampoco pudo concretar solo frente a Lucchetti.

Sin embargo, de esa última jugada nació el segundo gol de Quilmes. Diego Torres envió un corner desde la izquierda, Lucchetti despejó corto y Gerlo, con un zurdazo a media altura, estableció el 2-0.

El ingreso de Diego Rivero por el intrascendente Walter Erviti en el arranque del segundo tiempo le otorgó mayor equilibrio a Boca en la mitad de la cancha.

Además, creció el trabajo de Leandro Somoza en ese sector y la visita pasó a dominar el juego ante un rival que con el transcurrir de los minutos fue perdiendo solidez en todas sus líneas.

A los 63, Palermo achicó la desventaja con un zurdazo desde afuera del área que se metió contra el ángulo superior izquierdo de Trípodi.

Esa conquista motivó a la visita a la vez deslució el rendimiento de Quilmes, que tres minutos más tarde sufrió otro "mazazo" cuando Chávez, también con un disparo desde lejos, abajo contra el palo derecho, estableció la paridad que sería definitiva.

El empate, en definitiva, no le sirvió a ninguno de los dos, ya que los dos equipos estaban obligados a ganar, Boca para seguir ilusionado con alcanzar el título y Quilmes para aliviar su posición en la tabla de promedios, en la que continúa en zona de descenso directo.

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