El último superclásico del verano fue para Boca. Con un equipo combinado entre titulares y suplentes, superó netamente a River, que puso todos sus titulares, ganándole sin atenuantes. Boca pegó de entrada.
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Sorprendió con su agresividad para la marca y con la velocidad de sus mediocampistas para pasar al ataque. Gago neutralizó a Gallardo y Ledesma por derecha y Guglielminpietro por izquierda ganaron siempre a Lucho Gonzálezy Patiño. El gol de Rodrigo Palacio (error de Tuzzio en el rechazo) llegó a los 7 minutos y fue la tercera situación de gol favorable a Boca. Ya había sacado Lucho González de la línea un cabezazo de Palacio y Costanzo había ganado un mano a mano con el mismo delantero.
River estaba confundido y enojado por su impotencia para manejar la pelota. Entonces se volvió agresivo haciendo faltas descalificadoras que el árbitro Oscar Sequeira juzgó con tarjetas amarillas, pero debieron salir expulsados Tuzzio por una falta a Guillermo Barros Schelotto, al que le aflojó dos dientes, y Mascherano por una barrida a Vargas desde atrás.
Los mejores minutos de River fueron los últimos 10 del primer tiempo y los primeros 10 del segundo. Allí tuvo incluso oportunidad de empatar el partido -hubo un tiro de Gallardo en el travesaño- y manejó la pelota con la habilidad de Patiño y Gastón Fernández. Después fue todo de Boca, que pareció tomarse un descanso físico en esos minutos. Gago le encontró la vuelta a Gastón Fernández (Gallardo salió lesionado y debutó Farías, que fue intrascendente). Baiano demostró todas sus condiciones en la marca y en la proyección ofensiva y Palacio fue una pesadilla para la defensa de River. Encima el cordobés Ledesma metió un golazo de 30 metros que definió el partido y después, de no ser por la gran actuación de Costanzo, el resultado hubiera sido más amplio.
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