Boca hizo un planteo inteligente y avanzó

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Boca fue inteligente, práctico y eficaz. Con estos argumentos logró vencer nuevamente por 2 a 1 (idéntico resultado la semana pasada en La Bombonera) al Cruzeiro y avanzar a los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Las dimensiones del estadio Mineirao (110 metros de largo por 75 de ancho) no fueron obstáculo para que Boca manejara el ritmo y los tiempos del partido, anticipando la clasificación ya en el primer tiempo, que terminó ganando por 2 a 0.

Los brasileños hegemonizaron la propiedad del balón hasta los 30 minutos, aunque ese dominio se esterilizaba cuando llegaban al borde del área grande.

Por eso a Boca no le costó mucho cambiar las características del partido a partir de que Sebastián Battaglia y Fabián Vargas se hicieron fuertes en la recuperación, y Jesús Dátolo empezó a juntarse con Juan Román Riquelme por izquierda para crear juego. A partir de ello los embates de los locales se tornaron cada vez más esporádicos y esto le permitió a la defensa de Boca ganar en consistencia.

Lo que restaba para Boca era acertar en alguna respuesta filosa de Riquelme o Dátolo para Palacio y Palermo. La primera de esas oportunidades la tuvo Palacio pasada la media hora, pero volvió a definir imperfectamente cuando dispuso de un inmejorable mano a mano con el arquero Fabio.

Sin embargo, a los 36 minutos y con más dificultades, ya que debió enfrentar la marca de Jonathan, el bahiense enganchó de izquierda a derecha tras una habilitación de Dátolo y clavó el balón en el ángulo izquierdo.

El tanto resintió a Cruzeiro en su ánimo y Boca, advertido de esa situación, apretó el paso para sacar mayor provecho en los pocos minutos que restaban para finalizar la etapa.

Otra vez Dátolo, luego de combinar con Riquelme, le puso la pelota en la cabeza a Palermo a los 43 minutos para que el delantero también volviera a convertir.

El panorama para el segundo tiempo lucía entonces inmejorable para los argentinos, ya que podían disponer de tiempo y espacio a placer, jugando con la desesperación irremediable y las urgencias obvias de su adversario.Pero innecesariamente Boca terminó metiéndose muy atrás, porque Riquelme cada vez tenía menos resto y Dátolo iba perdiendo de a poco ese ida y vuelta decisivo de la primera etapa.

Esto le facilitó a los brasileños algunas llegadas con buenas chances ante un dubitativo Mauricio Caranta, hasta que a los 11 minutos Wagner enganchó de aire un centro y con una tijera de derecha clavó el balón en el ángulo derecho.

Cruzeiro siguió atacando, creó situaciones, pero nunca estuvo cerca de complicar la clasificación de Boca.

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