Roberto Bonano tiene los días contados en River. El arquero mantiene un conflicto con los dirigentes por la renovación de su contrato (a decir verdad las dos partes parece que están muy lejos de llegar a un acuerdo) y es muy probable que no vuelva a atajar en el club, mientras espera que llegue el 30 de junio para quedarse con el pase en su poder.
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Aunque algunos dirigentes aseguran que todavía no está dicha la última palabra, la mayoría coincide que el romance River-Bonano llegó a su fin. Lo cierto es que el principal protagonista de esta historia prefiere el silencio, cuando en realidad, él mismo sabe que jugó su último partido en la derrota que River sufrió ante Emelec, en Guayaquil, la semana pasada.
Una muestra elocuente es que Américo Gallego lo excluyó del partido de esta noche ante Emelec, donde River intentará seguir con «vida» en la Copa Libertadores. Vale la pregunta: ¿Bajo rendimiento o decisión de los dirigentes? La sensación es que hay algo de ambas cosas. Es cierto que Bonano no tuvo una buena noche en Guayaquil, pero también es verdad que molesta mucho el tema del contrato. Los directivos (con Pintado y Dávicce a la cabeza) todavía esperan que Roberto Rodríguez, el representante del jugador -sólo en esta negociación-responda a la propuesta que le elevaron hace unas semanas. «Rodríguez no respondió a la oferta y tampoco nos atiende cuando lo llamamos telefónicamente». El rumor es frecuente por estos días en los pasillos del Monumental. La teoría de los dirigentes es que, tanto Bonano como su representante, quieren dilatar la negociación para que el arquero pueda quedarse con el pase en su poder. En tanto, Bonano sólo se limitó a decir que la oferta de los dirigentes «es mucho menor a la que ellos se encargan de hacer trascender en los medios» y que «ellos son los que realmente no quieren llegar a un acuerdo».
La principal traba que existe en la negociación es la diferencia entre lo que pretende el jugador (800 mil dólares por año de prima) y lo que ofrecen en River (550 mil). Lo que sí estaba acordado era que a Bonano se le iba a reconocer los dos años que jugó sin contrato y se le extendería el vínculo por otros 24 meses. Es decir, River estaba dispuesto a pagar
2.200.000 pesos y el arquero quiere 3.200.000. Mientras se define -o no-el inconveniente, ya hay varios clubes interesados en contar con los servicios del arquero. Entre otros, se habla de un futuro en Inglaterra, España o México.
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