Pocas veces el oro quedó en tan buenas manos. Esta vez la mejor jugadora del mundo -calificación lograda en el torneo ecuménico que obtuvo la selección argentina de hockey sobre césped-, en apretado final con José Meolans se adjudicó la estatuilla de oro, máximo galardón que otorga el Círculo de Periodistas Deportivos.
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Este año se puede decir que fue el de la reafirmación del hockey sobre césped, equipo que ganó la medalla de oro hace apenas dos años. Un campeonato mundial de manera invicta, con rivales de altísima jerarquía internacional. Un trabajo que se repitió de la mano de Sergio Vigil, que logró -además-que tres de sus jugadoras fueran galardonadas: Luciana Aymar, como la mejor jugadora del torneo; Cecilia Rognoni, como la mejor jugadora del mundo y Soledad García, como la mejor juvenil. También cerca estuvo de logarlo el seleccionado nacional de basquetbol, luego de obtener el segundo lugar en el mundial que se jugó en Indinápolis.
Es tiempo de premiación y no de análisis, pero habrá que decir que ese trabajo fue superior, incluso, al que alcanzó la selección del '50. Sólo basta con decir que el equipo que comandó Rubén Magnano llegó a la final invicto, asestó un golpe de nocaut nada menos que al Dream Team que no perdía desde l992 y arañó el título máximo.
En realidad, también la Plata lograda este año es un homenaje a Emanuel Ginóbili (ternado), Pepe Sánchez, Fabricio Oberto, Rubén Wolkowiski,Andrés Nocioni, Leandro Palladino, Gabriel Fernández, Hugo Sconochini, Lucas Victoriano, Leonardo Gutiérrez, Luis Scola y Alejandro Montecchia. Un verdadero «equipo» donde todos trabajaron para los demás.
Con estos antecedentes, la elección parecía sumamente sencilla. Sin embargo, este 2002 para el deporte argentino fue un año de excepción: la actuación del equipo de hockey sobre césped en primer lugar, logrando el campo-nato mundial de la categoría; las menciones logradas por las tres ternadas ( Rognoni la gana-dora del Olimpia de Oro, Lucha Aymar y la juvenil cordobesa Soledad García), la sobresaliente actuación de José Meolans, que se llevó Oro y Plata en 50 y 100 mts de natación, el título en Grand Slam que logró David Nalbandian en Wimbledon, y la selección de basquetbol ya eran suficiente como para alcanzar el Olimpia de Oro, en entregas donde hubiera pocos para elegir. Un lugar destacado también alcanzó el voley, que por momentos hizo soñar con la haza-ña, hasta que Francia terminó con el esfuerzo supremo que significaba llegar a la final. Entre los experimentados Hugo Conte y Javier Weber, apareció la figura de Marcos Milinkovic, ganador del Olimpia de Plata. Tampoco puede soslayarse el esfuerzo de Guillermo Ortelli en automovilismo, Omar Narváez en boxeo, Juan Curuchet en ciclismo, Sebastián Porto en motocilismo y Eduardo Romero en golf. Todos ellos levantaron el trofeo de plata.
Entre todos estos deportes, tal vez el que había despertado mayores expectativas y al que la gente le había dado su confianza fue el que precisamente defraudó: el fútbol. La pobre actuación de Argentina en Japón fue como «un directo al mentón», pues nadie esperaba que ese equipo modelado por Marcelo Bielsa no pudiera escalar la etapa clasificatoria, menos ganando el primer encuentro con Nigeria. Por tanto, el fútbol quedó relegado a la actuación doméstica y la figura y ganador del trofeo de plata fue Gabriel Milito, por su actuación en el Independiente campeón, superando al «Beto» Acosta y al «Chelo» Delgado, que no es poca cosa.
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