Con más violencia que juego, el primer clásico de Madrid terminó en cero

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Atlético y Real Madrid igualaron este martes sin goles en el primer duelo de los cuartos de final de la Champions League tras un encuentro más violento que jugado y en el que los "merengues" lamentaron su falta de contundencia en la primera mitad.

El Real fue el dueño del partido hasta el descanso y el arquero esloveno Jan Oblak salvó al Atlético con varias atajadas extraordinarias, mientras que la segunda mitad estuvo más equilibrada. El Santiago Bernabéu dictará sentencia en la vuelta el próximo miércoles.

El estadio Vicente Calderón reunió a los dos últimos finalistas de la Liga de Campeones y el encuentro no defraudó. Al menos, en el aspecto emocional. Otra cosa fueron los argumentos futbolísticos. En este sentido, el Real Madrid tuvo más, pero extrañó la definición y una mejor versión de un apagado Cristiano Ronaldo.

En la primera parte, el conjunto visitante cumplió con todo el plan que preveía a excepción del gol. Encontró solidaridad en todo el equipo, los laterales subieron, recuperó pronto la pelota, supo administrar la posesión, acumuló remates. Hizo todo menos marcar, que es lo que cuenta en el fútbol, y más en las eliminatorias.

El Atlético de Madrid sólo encontró una cosa que celebrar en el descanso: el resultado. Su gran protagonista fue Oblak, quien realizó cuatro intervenciones de enorme mérito. El resto del equipo estuvo inesperadamente tibio durante 45 minutos.

El conjunto que dirige Diego Simeone no hizo daño con casi nada. Su presión fue extrañamente descoordinada y, sobre todo, no cuidó el balón en los pocos ratos que lo tuvo. Se encomendó a Oblak, quien apenas tardó dos minutos para salvar un mano a mano ante Gareth Bale. Sería la ocasión más clara de todo el duelo.

La "Casa Blanca" ofreció buenas versiones de jugadores como Marcelo, Luka Modric o James Rodríguez, pero no encontró a sus delanteros. En cambio, el Atlético de Madrid no encontró casi nada en su plantel, sobre todo en sus mediocampistas, y sólo tuvo el brillo salvador de su joven arquero.

Las ocasiones del Real Madrid fueron múltiples en la primera parte, con disparos de James, Karim Benzema, Bale o Modric. Sólo la falta de puntería y el arquero rival impidieron que los blancos se fueran al descanso con ventaja.

La segunda parte se pareció más al partido que imaginó el Atlético. Estuvo más intenso y el encuentro se caldeó con vigo. El duelo se paró más, hubo más fricciones y el Real Madrid tardó en leer el nuevo escenario.

Mientras Mario Mandzukic y la defensa del Real Madrid se enredaban en disputas extrafutbolísticas, el partido transcurría con un ritmo más mortecino. Los pocos fuegos que tuvo el equipo visitante los apagó Raphael Varane, impecable toda la noche. En el Atlético, lo mejor siguió siendo su defensa y el arquero.

El elenco dirigido por Simeone apeló al aspecto emocional para acabar mejor que su histórico rival, superado en los instantes finales simplemente con fogosidad y ambición.

Fue un combate nulo en el que el Real Madrid lamentó las ocasiones desperdiciadas en la primera parte. Por eso acumuló el séptimo partido de la temporada sin vencer al Atlético, al que pareció servirle el resultado. El Santiago Bernabéu decidirá.

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