30 de noviembre 2016 - 22:22

Conmovedor homenaje en Colombia y Brasil a las víctimas del accidente

Miles de personas abarrotaron este miércoles el estadio Atanasio Girardot de Medellín para rendir un homenaje póstumo al Chapecoense, la mayoría de cuyo plantel falleció en el accidente aéreo del pasado lunes cuando se dirigían a Medellín.

En el comienzo del homenaje fueron soltadas en el centro del campo de juego 71 palomas que recuerdan a cada una de las personas fallecidas en el siniestro, en el que además hubo seis sobrevivientes.

La multitud, vestida de blanco en su mayoría y con velas encendidas, guardó un minuto de silencio en memoria del "eterno Chapecoense".




Al finalizar el toque de corneta, en medio de lágrimas, los presentes rompieron el silencio y comenzaron a gritar "Vamos, vamos Chape", que paralizó la ceremonia por algunos minutos.

"Estamos contigo Chape" o "Somos todos Chapecoense", son algunas de las pancartas extendidas en una de las tribunas del Atanasio Girardot, estadio en el que el club brasileño jugaría este miércoles con Atlético Nacional el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana, que sería la mayor hazaña deportiva de sus 43 años de existencia.

Los jugadores del elenco colombiano ingresaron en el campo con un uniforme negro y llevando cada uno un manojo de flores.

Una banda militar interpretó una marcha fúnebre mientras el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador del departamento de Antioquia, Luis Pérez, depositaban coronas de flores en el centro del campo.

Al acto asistieron los ministros brasileños de Relaciones Exteriores, José Serra, y de Cultura, Roberto Freire; el alcalde de Chapecó, Luciano Buligon; el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez y otras autoridades colombianas, así como representantes de los clubes de fútbol.

Serra agradeció la solidaridad de los colombianos en esta tragedia y tuvo que interrumpir por un momento sus palabras con la voz quebrada por el llanto al hablar de la "terrible tragedia" que vive su país por el accidente.

"Muchas gracias Colombia, muchas gracias Medellín, muchas gracias Atlético Nacional, muchas gracias toda la gente que aquí está", dijo el canciller brasileño.




El acto, que tuvo una duración de dos horas, continuó con un discurso del presidente de la Conmebol y de otras autoridades mientras afuera del estadio una multitud que no consiguió ingresar siguió en silencio el homenaje.

• En Brasil, el mismo homenaje, a la misma hora

Chapecoense también realizó, en su estadio y ante miles de personas, un homenaje a los miembros de la delegación que murieron el lunes en el accidente aéreo.

El acto comenzó al caer la tarde. A las 21:45 horas, momento en que los jugadores que no viajaron a Colombia desfilaban abrazados por la cancha, habría empezado en Medellín la final de la Copa Sudamericana entre Chapecoense y Atlético Nacional.

El estadio Arena Condá lució casi repleto. Muchos fanáticos habían acampado incluso la noche anterior en sus alrededores. El homenaje, que se preparó rápidamente, y en medio de la congoja general, consistió en una misa por los fallecidos en el centro de la cancha, en algunos videos proyectados y en la presencia de varios personajes reconocidos del club dentro del estadio.

De todas formas, lo más impactante en una noche repleta de emoción y lágrimas fue el constante recuerdo de la hinchada a los jugadores muertos, y a los tres que aún pelean por su vida en Colombia.

En algunos momentos de la ceremonia, los asistentes gritaron "¡Es el campeón!", en referencia a la final que Chapecoense iba a jugar con Nacional. Familiares de las personas que fallecieron también se hicieron presentes.

Además, estuvieron las mascotas del club, arengando a los asistentes a alentar todo el tiempo al equipo.

Uno de los momentos de mayor emoción fue cuando los nombres de todas las víctimas del accidente, incluso los periodistas, fueron apareciendo, uno a uno, en la pantalla gigante del estadio. También se proyectó un video que, desde Colombia, enviaron los hinchas de Nacional.

Nivaldo, el arquero que no viajó a Colombia, no paró de llorar. El jugador de 42 años llegó a Chapecoense en 2007, cuando el equipo disputaba apenas el torneo estadual de Santa Catarina. Durante la tarde había dicho que se iba a retirar, pero luego, ante la posibilidad de que se dispute el partido del 11 de diciembre ante Atlético Mineiro por la última fecha del Brasileirao, matizó sus dichos aclarando que estaba para ayudar "en donde sea".

Rafael Hyoran, uno de los jugadores del plantel nacidos en Chapecó, desfiló junto a sus compañeros mientras todo el tiempo rezaba. Fabiano, quien comenzó su carrera en Chapecoense y el domingo marcó el gol con el que Palmeiras se consagró campeón de Brasil, estaba visiblemente emocionado, al igual que el resto de los jugadores.

El martes, miles de personas se habían acercado ya al Arena Condá para homenajear a los fallecidos, aunque esa vez había sido de forma espontánea.

En una fecha todavía a determinar, y dependiendo de la liberación y repatriación de cuerpos desde Colombia, el estadio será sede también del velorio colectivo al que se estima que asistirán 100.000 personas, mitad de la población de Chapecó.

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