23 de febrero 2004 - 00:00

Coria terminó con el hechizo

Premio a un gran trabajo. Coria superó a Moyá y es el dueño de Buenos Aires.
Premio a un gran trabajo. Coria superó a Moyá y es el dueño de Buenos Aires.
Muchos dirán que fue la revancha del año pasado, cuando Coria perdió la final con este mismo top-ten de la jerarquía de Carlos Moyá, que llevaba 14 partidos consecutivos sin perder en Buenos Aires y ya había ganado los dos torneos anteriores disputados. Sin embargo, este Guillermo Coria fue diferente, distinto en actitud, en juego, en estrategia. Una diferencia que quedó plasmada en ese terminante 6-4 y 6-1, que -en verdad- marcó las diferencias que se vieron entre uno y otro en el polvo de ladrillo del Lawn Tennis Club. Vale recordar que el último que ganó en Buenos Aires fue Guillermo Pérez Roldán en el '87.

Coria se llevó el torneo y la ovación de un estadio colmado. Simplemente porque salió sólido, con un planteo definido: no dejar que Moyá pueda ganar el centro de su espacio, donde suele hacerse fuerte y, a veces, imbatible. Tal vez por eso el argentino comenzó a cimentar su juego en pelotas profundas sobre el fondo y paulatinamente buscando los flejes laterales.

Con esos envíos no sólo lograba que Moyá jugara en el lugar donde suele dominar el juego y sacar ventajas en el marcador, sino que lo obligaba a pegar en movimiento, que es lo que más le duele al español.

Coria fue dominador del juego desde el mismo inicio, hasta cuando el marcador llegaba parejo antes de hacer el quiebre que le dio el primer set.

Moyá hasta ahí pareció desorientado. Es cierto que llegaba a este torneo después de haber estado inactivo durante un mes por una lesión en el tobillo, pero hasta la final mostró que le sobraba juego, capacidad individual y golpes decisivos como para ganarse un lugar en el partido fundamental. De eso pueden dar fe tanto Mariano Zabaleta (que perdió tras realizar un juego cercano a lo perfecto) y José Acasuso que lo probó con violentos envíos desde todos los lugares y siempre impuso algún drop-shot, que no sólo desalentó las aspiraciones del argentino sino que tenía «rollo» como para alzarse con el título.

Si lo de Coria fue de gran nivel en el primer set, en el segundo se terminaron los calificativos elogiosos. Lo hizo correr a Moyá a manera de limpiaparabrisas y le pagó con la misma moneda: el toque corto sobre la red, que lo obligaba a realizar corridas degastadoras.

Así se cerró este interesante ATP Buenos Aires, que fue seguido por una apreciable cantidad de público todos los días, que mostró el nivel de cada uno de los muchos argentinos participantes (Acasuso, Zabaleta, Chela, Calleri, Squillari y Gaudio).

Dejamos para el final una mención especial para el tandilense Juan Mónaco, que asombró a propios y extraños. Algo similar a lo del francés Richard Gasquet, que le pegó un susto a más de un encumbrado.

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