La ausencia de Ferrari después de 53 carreras y el dominio de Michelin marcaron un podio inédito en el Gran Premio de Australia, ganado por el escocés David Coulthard (McLaren) tras una vibrante carrera, pero más por el clima que por los cambios revolucionarios introducidos a la Fórmula 1 en este 2003. La carrera, que también tuvo como líderes a Juan Pablo Montoya (finalmente segundo), al finlandés Kimi Raikkonen (tercero) y al quíntuple campeón Michael Schumacher (cuarto), consagró a un Coulthard que había partido undécimo y que aprovechó un trompo del colombiano a diez vueltas del final, cuando tenía la victoria en sus manos. Montoya también tuvo mala suerte cuando la carrera fue neutralizada justo cuando podía sacar ventajas en la punta, mientras que Schumacher y Barrichello (fue penalizado por largar antes, pero abandonó rápidamente tras un despiste en la sexta vuelta) se equivocaron al elegir neumáticos para pista mojada.
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La incertidumbre sobre el piso (estaba mojado, pero después fue secándose), el doble ingreso del auto de seguridad y la difícil interpretación de las nuevas reglas se transformaron en un cóctel explosivo, casi a pedido de la espectacularidad auspiciada por Bernie Ecclestone y Max Mosley. Montoya corrió una carrera superlativa, manchada sólo por su error del final, ya que tras su buena elección de neumáticos para piso seco, tomó la punta y la conservó hasta el giro 48, cuando fue superado por Coulthard. Informate más
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