Salvando las obvias diferencias, Novak Djokovic es una versión moderna del legendario Mohamed Alí. Le encanta ser el centro de atención, dar espectáculo y que sus momentos frente a los micrófonos tengan algo más que palabras. Pero a la hora de competir, es aniquilador y no da opciones.
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Por primera vez en la Argentina, el serbio dio una conferencia de prensa antes de participar en la despedida de David Nalbandian el sábado, y del colosal duelo que mantendrá contra el español Rafael Nadal el domingo, ambos en la Ciudad.
"Es un gran honor estar por primera vez en Argentina, lo esperé mucho tiempo. Es un país con una larga tradición en el deporte y con gran cantidad de tenistas exitosos como (Juan Martín) Del Potro, Nalbandian o (Juan) Mónaco, que además son buenos amigos", empezó Djokovic sus declaraciones, siempre de buen humor y tratando de arrancar risas entre los presentes.
Uno de los momentos más hilarantes de "Nole" fue cuando contó el episodio en una escuela del Bajo Flores, en el que mostró sus primeros indicios sobre el fútbol local.
"Hice la transferencia más rápida de la historia del fútbol, pasé de Boca a San Lorenzo en cinco minutos", contó entre carcajadas propias y ajenas.
Los chicos de la escuela no estuvieron muy felices cuando el serbio exhibió una camiseta del "Xeneize", por lo cual rápidamente cambió. Con la misma velocidad, Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, hizo a Djokovic socio del "Ciclón", aunque el serbio se enteró por un periodista. "Me gusta mucho el fútbol, y sé cómo es acá. Tienen el mejor jugador del mundo. Es mi primera vez en el país, así que no tengo un equipo para ser hincha, pero agradezco al presidente", asumió en un tono muy político.
El fútbol, marca incuestionable de la Argentina, fue recurrente en sus declaraciones. Le preguntaron si se compara con Lionel Messi o con Cristiano Ronaldo, pero recurrió a la "diplomacia" para evitar una definición clara: "Estamos en Argentina, saben la respuesta, pero ambos son los dos mejores del mundo".
Enseguida, Djokovic debió responder dos temas claves en torno a Del Potro: su presencia entre los mejores del mundo y su ausencia de la Copa Davis.
"Posee una gran calidad y por eso ganó el US Open en 2009. Los top 4 dominaron el circuito durante los últimos años, pero él puede romper eso y estar entre los tres o cuatro mejores. Este año nos ha ganado a todos en distintas superficies, tiene una gran calidad. Si se mantiene bien, será una gran amenaza para nosotros", evaluó el número dos del planeta.
Y aunque entre líneas se desprende una diferencia sobre la Davis, apoyó la decisión del tandilense: "No es fácil armar el calendario con el circuito y la Davis para los jugadores top, aun cuando es la única oportunidad de representar a tu país y sentir el espíritu de equipo. Lo entiendo a Del Potro y no hay que culparlo, quedan muchos años por delante. Argentina sigue siendo un gran equipo y puede llegar lejos".
"Yo puedo opinar sobre lo que es para mí representar a mi país, y es completamente diferente a todo. Gente en el banco, los hinchas que te alientan, el clima en el estadio. En la Davis nos sentimos así", insistió "Nole".
El serbio confirmó que el viernes disputará un duelo promocional ante Nadal en el glaciar Perito Moreno, por una acción del Ministerio de Turismo de la Nación, y el sábado hará su presentación en un dobles en la despedida de Nalbandian, en el que también estarán el español y Mónaco. "No conozco los equipos, quizás hagamos un Argentina contra el Resto del mundo", bromeó.
Sobre el cordobés, Djokovic opinó que "fue uno de los jugadores más talentosos que tuvo el tenis. Y es una gran persona, modesto, amable, siempre me ayudó cuando empecé mi carrera. Ojalá tenga una gran despedida y en su país. Lo importante en esta época del año es que la gente vea, no sólo buen tenis, sino algo más, que durante el año no podemos dar por la concentración de los partidos".
Aunque nunca perdió el buen humor, y hasta se animó a halagar a la traductora del evento, se dio pequeños momentos de seriedad. Reconoció que aunque jugó en gran nivel todo el año, algunas derrotas en los Grand Slam lo golpearon fuerte, y por eso decidió replantearse el año junto a su equipo: "El trabajo y el esfuerzo en conjunto dio sus frutos, por lo que ganamos en los últimos dos meses y medio". Tras la final en Nueva York, Djokovic terminó invicto y ganó en Beijing, Shanghai, París y el Masters de Londres.
"Fue un año largo para mí, pero estoy muy satisfecho por cómo jugué, cómo manejé la presión y cómo afrenté los partidos. Honestamente, no puedo decir que estoy fresco, pero tampoco estoy cansado, porque estoy en Argentina por primera vez y eso me llena de energía", dejó como mensaje el serbio.
Tras insistir en que Nadal será el rival a vencer en 2014, una periodista le hizo cambiar la cara al último campeón de Australia cuando le preguntó por la guerra y los chicos. Djokovic dijo que es lo peor que puede ocurrir para ellos, y qué el mismo lo sabe, porque vivió dos conflictos bélicos.
El sábado hará su presentación formal en el país, despidiendo a Nalbandian. Y luego llegará el duelo ante Nadal, un choque entre los dos números uno del año. El público argentino tendrá dos días de lujo con protagonistas memorables.
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