Mucho antes de ser el papa Francisco, Jorge Bergoglio desarrolló un amor incondicional por San Lorenzo. El famoso tridente campeón de 1946 "Farro, Pontoni y Martino" era repetido una y otra vez por el Santo Padre cada vez que le hablaban del "Ciclón". Y el club de Boedo lo idolatró toda ocasión que pudo: es que llevó a la institución a ser conocida en todo el mundo, el mismo que este sábado posó los ojos en el Nuevo Gasómetro para ver el homenaje tras la partida físIca del Sumo Pontífice.
Mucho antes de que San Lorenzo y Rosario Central pongan en juego la punta de la Zona B del Torneo Apertura, una estatua del Papa engalanó al estadio del "Cuervo". Acompañaba un cuadro hecho a mano en el que se ve a toda la hinchada azulgrana protegida por un Francisco más grande que la propia cancha.
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Horas antes, el club de Boedo mostró la camiseta especial que usaría, con un parche conmemorativo por la muerte de Bergoglio. "Juntos por la eternidad. 1936-infinito", rezaba el bordado que decoró la casaca tradicional de San Lorenzo.
Una vez que Iker Munian salió a la cancha como capitán local, la hinchada desplegó un enorme telón azu y rojo con el escudo sanlorencista, mientras que en la platea apareció otra bandera con diversas figuras, entre ellas, Francisco. Además, en todo el estadio se observaron los colores amarillo y blanco que identifican la insignia papal.
Minutos antes del comienzo del partido, Munian y Jorge "Fatura" Broun, capitanes de ambos equipos, sostuvieron una bandera con el escudo de la AFA acompañado de un crespón negro y las fechas de nacimiento y fallecimiento del difunto Santo Padre.
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