Miguel Angel Russo, la imagen de la decepción. El entrenador arribará hoy al país, y entre mañana y el jueves se reunirá con Pedro Pompilio y decidirán los pasos a seguir.
La caída que sufrió Boca ante Milan en la final del Campeonato Mundial de Clubes obligará a los dirigentes a acelerar los cambios en la conducción técnica y en el grueso del plantel.
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La deteriorada relación que se vivió en Japón, durante la disputa del torneo, entre algunos integrantes del cuerpo técnico y los dirigentes, impulsará a la conducción de Boca, encabezada por Pedro Pompilio, a buscar nuevos aires en procura de una renovación para iniciar un período de cuatro años al frente del club.
Lo primero que hará Pompilio cuando regrese a Buenos Aires será efectuar una evaluación de todo lo actuado por el cuerpo técnico encabezado por Miguel Angel Russo, y se pasará sobre el tamiz la relación del entrenador con el plantel.
También se establecerá la forma que la nueva conducción del club pretende que se manejen en el futuro los integrantes del cuerpo técnico, sea Russo o quien lo suceda.
Es conocido el malestar de Pompilio respecto de la posición que adoptó el ayudante de campo, Marcelo Trobbiani, quien en Japón se quejó porque no le renovaban el contrato a Russo.
Antes de la final, se supo que la idea que manejaban los directivos, si es que Boca ganaba el torneo, era ofrecerle la continuidad a Russo pero condicionado a que debían irse algunos integrantes de su equipo.
Además, una de las premisas de la nueva conducción será que el entrenador boquense trabaje permanentemente con los juveniles que diariamente se entrenan en el predio de Casa Amarilla para de esa forma ir « sacando jugadores de la cantera» para promoverlos a la primera división.
«Queremos imponer el estilo Boca», sostuvo un vocero de los dirigentes y señaló que eso significa que el director técnico, a partir de enero, deberá estar en contacto con los entrenadores de todas las divisiones inferiores «al menos tres veces por semana».
Una de las críticas que se le hicieron a Russo fue que no tuvo en cuenta, en la formación titular, a los jugadores juveniles, lo que ahora se pretende sea modificado en 2008.
Los dirigentes también comenzarán a disminuir el plantel, ya que en los próximos días se concretarían las ventas del defensor Juan Angel Krupoviesa, al Olympique, de Marsella, y el mediocampista Pablo Ledesma a la Florentina de Italia.
Por ambos, Boca pretende recibir tres millones de dólares.
La dirigencia, que ya reservó la Posada de los Pájaros, en Tandil, para que el plantel realice la pretemporada, también puso en consideración la situación de varios futbolistas, por lo que no se le renovará el contrato al uruguayo Carlos Bueno, y el chaqueño Marcos Mondaíni podría emigrar hacia el fútbol mexicano. También se analizarán las ofertas por Matías Silvestre, del Genova italiano, y las que llegaron por Mauro Boselli, aunque en este caso el jugador no se irá de Boca.
El futuro de Miguel Russo y la conformación del plantel para la próxima temporada serán asuntos prioritarios a resolver para la nueva conducción de Boca.
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