Las fuertes lluvias que cayeron sobre Buenos Aires generaron un caos en la Ciudad del cual el fútbol no fue ajeno. Fue así como con el correr de las horas, los sistemas de drenaje en los estadios no funcionaron y las canchas sufrieron inundaciones.
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Fueron 110 milímetros (lo que suele llover en un mes), lo que llovió en el día, por eso, ni alguno de los estadios más importantes del país se salvaron.
La Bombonera y el Monumental estaban intransitables. Lo mismo sucedió con estructuras más humildes como las de Defensores de Belgrano y Colegiales, equipos que militan en la Primera B Metropolitana.
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