La boca de
Montenegro
se llena de
gol. El
mediocampista
hizo
los dos
goles con
que Independiente
le
ganaba a
Racing,
hasta que
un sector de
la hinchada
visitante
comenzó a
hacer
desmanes,
lo que
provocó la
suspensión
del partido.
Independiente siempre fue más práctico y se encaminaba a una victoria cómoda cuando los barras bravas de Racing lo impidieron (ver vinculada).
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Fue más práctico cuando atacó, porque en su segundo intento se puso en ventaja, y cuando se defendió, porque tuvo a un Ustari infranqueable que con sus lucidas atajadas no le permitió a Racing marcar ningún gol.
Con esquemas diferentes, pero en ambos casos cautelosos. Independiente y Racing salieron a presionar en la mitad de la cancha y a partir de allí buscar el ataque, cada cual con su estilo.
Independiente por los costados con las subidas de Machín y Eluchans y Racing de contraataque con la habilidad en velocidad de Maximiliano Morales.
De cualquier manera el resultado se desbloqueó con un error infantil de Gustavo Cabral, que rechazó con su puño un tiro de esquina de Montenegro, anticipando a Denis y fue penal, que Horacio Elizondo cobró muy bien y Montenegro definió con frialdad.
Independiente cometió el error de retroceder en demasía sus líneas lo que le permitió a Racing manejar pelota y adueñarse del terreno acercándose peligrosamente al área de Independiente. Ahí empezó a surgir la figura de Oscar Ustari para sostener el resultado, primero ante un remate frontal de Sava donde dio rebote, pero logró salvar ante Torres y después tres tapadas ante un Maximiliano Morales, que encontraba facilidades a espaldas de Machín.
En el segundo tiempo Independiente volvió a adelantar sus líneas y a pelear la pelota en la mitad de la cancha. Apareció Rodrigo Díaz con su habilidad y puso un gran pase a Daniel Montenegro, que definió con efecto por sobre la salida de Gustavo Campagnuolo.
Cuando Racing buscaba reaccionar, pero no encontraba la pelota e Independiente se plantaba de contraataque con Montenegro y Díaz de lanzadores y Germán Denis como único ariete llegó la suspensión y dejó el partido inconcluso. Un partido que se inclinaba hacia un triunfo claro de Independiente, pero como el fútbol es impredecible nadie podía afirmar que Racing en los más de 25 minutos que faltaban no hubiera reaccionado y logrado dar vuelta ese resultado.
En realidad los integrantes de la barra brava de Racing no le tuvieron fe a su equipo y empezaron a hacer desmanes para que el partido se suspendiera. Ahora el tribunal de disciplina tiene que decidir si sigue o se da por terminado el encuentro, porque otra vez unos pocos decidieron robarnos un pedazo de espectáculo.
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