Una lápida majestuosa y colocada por los carabineros chilenos en el cementerio canino del cerro de San Cristóbal recuerda a Ron, el ovejero alemán que, enfurecido mordió el trasero del arquero de Boca, Carlos Navarro Montoya, en aquel recordado partido por la Copa Libertadores jugado en Mayo de 1991. En esa oportunidad Colo Colo le ganó a Boca por 3 a 1 y terminó con un escándalo y un saldo de varios heridos, muchos particulares dentro de la cancha «disfrazados de fotógrafos» y la mordedura de Ron a Navarro Montoya, que le sacó un pedazo de pantalón y le dejó una marca en las nalgas.
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Ron, después de ese hecho, se hizo famoso y fue varias veces presentado en televisión hasta su muerte el 5 de diciembre de 1991, seis meses después del partido, por un paro cardíaco.
Ron descansa en el cementerio canino en una tumba con una lápida con dos laureles grabados y la siguiente leyenda: «Aquí yace el noble ovejero alemán, baluarte de su raza y ejemplo para la especie humana», si no que se lo cuenten a Navarro Montoya.
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