El serbio que desafió la hegemonía del tenis mundial
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Novak Djokovic se quedó con todo el fin de semana: llegó al Nº 1 del ránking y se coronó campeón en Wimbledon.
En 2011, el que durante los últimos tiempos se había acostumbrado a ser el número tres, por detrás de Federer y Nadal, ha dado un salto adelante definitivo y se ha hecho nada menos que con ocho títulos individuales.
"No tengo que demostrar nada a nadie, sólo a mí mismo", decía el serbio antes de, efectivamente, demostrar, a él mismo y a todo el mundo del tenis, que ha dejado atrás la estela de del suizo y del español.
Así es "Nole" Djokovic, cuyos padres Srdjan y Dijana han regentado una pizzería y un restaurante en una montaña de Serbia durante los últimos 15 años.
Novak pudo ser esquiador como lo fueron de forma profesional su progenitor y sus tíos, o futbolista como lo fue también su padre, pero eligió el tenis a una temprana edad.
Ahora esta tradición familiar parece que continúa en sus dos hermanos pequeños, Djordje y Marco, de 13 y 16 años, que pretenden tomar ejemplo de su hermano mayor.
Criado tenísticamente en la academia de Niki Pilic en Munich, donde empezó con 12 años y donde permaneció durante dos temporadas, Djokovic enseguida comenzó a despuntar sobre sus compañeros, destacándose como un gran jugador en pista dura, aunque él se considera un tenista que se adapta a cualquier pista y situación, algo que demostró al convertirse en el tenista más joven en alcanzar las cuatro semifinales del Grand Slam, con 20 años y 247 días.
En su época de júnior avanzó a las semifinales del Abierto de Australia en individual y dobles en 2004, pero no logró ganar un título en esa categoría.
Dotado de una gran gama de golpes, con revés a dos manos, capaz de pegar plano y sacar a 200 kilómetros por hora con regularidad, su juego le ha llevado a ganar diecinueve títulos en su carrera, y a disputar ya cinco finales del Grand Slam.
Unos problemas respiratorios, causados por una desviación de tabique nasal, le hicieron pasar por el quirófano a finales del 2006.
Djokovic había tenido que acostumbrarse hasta entonces a controlar su respiración en la pista y a no hacerlo por la boca, y este trabajo le desgastaba en los partidos, como por ejemplo en los cuartos de final de Roland Garros de 2006 contra Nadal, en los que se retiró tras perder los dos primeros sets.
Acompañado por el técnico y ex jugador eslovaco Marian Vajda, desde junio de 2006, Djokovic, que también es famoso por sus imitaciones de otros jugadores, es un hombre extrovertido, al que le gusta el espectáculo.



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