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Messi le dio el triunfo a la Argentina.
Argentina visitará el martes a Venezuela con el objetivo de conseguir una victoria que encaminará aún más su clasificación para el próximo Mundial.
Desde el inicio del primer tiempo, los roles quedaron bien claros: Argentina buscó ser protagonista y Uruguay trató de defenderse lo más lejos de su arco posible.
Sin ser brillante, el equipo nacional fue superior en el trámite, tuvo la pelota y jugó casi siempre en campo rival.
A partir de una buena actuación de Javier Mascherano, eficiente para quitar y prolijo para distribuir, Argentina manejó el juego en la mitad de cancha.
Con Messi por momentos muy marcado por momentos, Dybala estuvo activo y fue el encargado de hacer circular el balón, al punto tal que los encuentros entre ambos generaban peligro.
El debutante Lucas Pratto, por su parte, no tuvo chances para convertir pero se recostó bastante para ser parte del circuito ofensivo.
Argentina tuvo dos chances para convertir, pero un remate de Dybala desde afuera del área dio en el palo y un tiro de Messi se fue desviado después de una buena jugada colectiva.
La tercera fue la vencida cuando el jugador de Barcelona, cercado por cuatro hombres, se las ingenió para sacar el disparo que se desvió en Giménez y terminó dentro del arco.
Con la ventaja consumada, Bascuñan le sacó la segunda amarilla a Dybala, que se fue llorando de la cancha.
El cordobés fue injustamente expulsado debido a que la primera tarjeta fue exagerada ante una dudosa falta que le cometió a Carlos Sánchez.
En el complemento, Uruguay debió cambiar el plan de juego y salió en busca de la igualdad, pero mostró una llamativa falta de recursos para abrir al local.
En la primera media hora de juego, Argentina estuvo muy ordenada y, salvo contadas excepciones, se defendió lejos de su arco.
Ya sin Dybala, apareció Messi para tener la pelota, generar alguna falta y quitarle el ritmo al juego con el fin de disimular el hombre de más.
En la faceta defensiva, los centrales Nicolás Otamendi y Ramiro Funes Mori estuvieron seguros y la dupla Mascherano-Lucas Biglia cortó muy bien el circuito de elaboración visitante.
A pesar que Oscar Tabárez intentó tener más juego con los ingresos de Cristian Rodríguez y Gastón Ramírez en la mitad de cancha, no lo logró por falencias propias y también porque el rival estuvo concentrado.
Con Messi ya cansado y parado como único delantero, y con el ingresado Lucas Alario improvisado como volante, Argentina terminó en los últimos minutos demasiado atrás, pero el triunfo nunca estuvo en jaque.



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