F1: Hamilton ganó de punta a punta la primera del año

Deportes

El británico Lewis Hamilton (McLaren) ganó hoy, de punta a punta, el accidentado Gran Premio de Australia, que abrió la temporada de Fórmula 1, con Fernando Alonso (Renault) cuarto y un ruinoso estreno de Ferrari.

Detrás del vencedor, se ubicaron los alemanes Nick Heidfeld (BMW) y Nico Rosberg (Williams) segundo y tercero, respectivamente, convidados de piedra en un inesperado podio.

Ferrari sufrió el abandono del brasileño Felipe Massa, a 27 giros del final por problemas de motor; mientras que Raikkonen quedó octavo, tras la descalificación de Rubens Barrichello (Honda), pues había terminado a cinco giros del vencedor con su propulsor también arruinado.

En contraste, Alonso, con una máquina a la que aún le falta desarrollo, conquistó un inesperado cuarto puesto, en su regreso a la escuadra francesa, que incluyó un provocador sobrepaso en la última ronda a Heikki Kovalainen, su sucesor en McLaren.

"Lo que más me divirtió del día fue pasar a Kovalainen y ver la cara de Ron Dennis (director de McLaren) en la pantalla gigante.

¡Qué espectáculo!", deslizó mordaz el español, en velado ataque a su jefe del año pasado.

El finlandés Kovalainen (record de vuelta con 1'27" 030 en la 44°) se instaló en la zona de puntos, al terminar quinto delante del Honda del brasileño Barrichello, que fue penalizado tras la prueba por pasar un semáforo en rojo en la zona de boxes.

El sexto puesto oficial lo cosechó el japonés Kazuki Nakajima (McLaren), delante del debutante francés Sebastien Bourdais (Toro Rosso), quien cumplió un meritorio estreno.

"Todo funcionó a la perfección", comentó Hamilton, que cumple su segunda temporada en la F-1, tras un debut fantástico en 2007, pero salpicado por los escándalos de espionaje que rodearon a su equipo.

"La sensación más positiva que me llevo a casa es que estoy mejor preparado que el año pasado y que con un maravilloso equipo como McLaren todo es posible", añadió el primer piloto de raza negra de la categoría.

El británico hizo todo bien en la pista, pues picó en punta, le sacó rápidamente gran ventaja a Kubica (más de 13 segundos en vuelta 14), no cometió errores con los tres ingresos del auto de seguridad (safety car) y llevó a su McLaren MP4-23 hacia la bandera a cuadros con estratégica prudencia.

La tarea de Hamilton pareció sencilla, pero no lo fue tanto en una carrera con varios contratiempos y despistes, donde la ausencia de la electrónica devolvió un rol central a los pilotos y parece haber transformado al Mundial.

Las nuevas reglas que prohibieron ciertas asistencias tecnológicas (control de frenada y de tracción) mostró muchos aciertos de conducción, pero también groseros errores, como los que entregó Raikkonen.

La de Ferrari fue acaso la peor carrera de los últimos años, pues desde 2006 no se veía a sus dos autos sin cruzar la meta, cuando tanto Michael Schumacher como Massa se quedaron afuera antes de tiempo en Australia, por diversos percances.

Pero la última vez que los dos bólidos de la casa italiana se retiraron de una carrera por problemas de motor fue en 1994 en el GP de Spa (Bélgica), cuando Gerhard Berger y Jean Alesi eran los pilotos.

"Esto es un baño de humildad, que será saludable para todos", reflexionó, desde Maranello, Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari.

El finlandés Raikkonen había tenido un comienzo alentador, tras elegir (igual que Massa) neumáticos blandos, contra los duros montadas por todos los demás, y de su 15° puesto de salida, trepó al octavo lugar en el tercer giro, tras el primer ingreso del vehículo de seguridad.

Primero atacó mal por adentro a Kovalainen y no pudo controlar a su Ferrari, terminó fuera del pavimento, pero logró volver aunque quedó en el fondo del lote.

Poco después, el nórdico repitió su equivocación cuando entró en trompo al intentar quebrar la línea de un lento Timo Glock, más tarde también accidentado.

Raikkonen completó su festival negativo a ocho giros del final, cuando fue superado por Kovalainen y Alonso, quien en feroz arremetida terminó escalando a un impensado cuarto puesto sostenido por su acertado manejo.

El motor del campeón finlandés también acuso problemas y debió abandonar a cinco vueltas del final.

"No es serio tener tantos inconvenientes", bramó Massa tras su retiro, mientras los técnicos de Ferrari decidían el envío inmediato de todos sus propulsores a la fábrica de Maranello, para una "urgente revisión" antes del GP de Malasia.

En Melbourne no sólo fracasaron los dos V8 italianos de Raikkonen y Massa, sino también el propulsor Ferrari que montaba el Toro Rosso de Bourdais explotó a dos giros de la bandera a cuadros, cuando el francés estaba cuarto.

Massa, al igual que Raikkonen, también erró en la largada y bajo asedio de Kovalainen, entró en trompo y destrozó el ala anterior del auto contra las barreras de protección.

"Puse demasiadas marchas antes de la primera curva, me entró la primera, el auto se salió de línea y no pude evitar el impacto", se justificó el brasileño, quien quedó último tras el altercado, aunque antes del abandono había saltado al 10° lugar.

El inédito segundo lugar de Heidfeld (BMW) representó una repetición de su mejor ubicación, la de Canadá 2007; mientras que el tercer puesto de Rosberg, tras una carrera sin errores, fue un regalo para los 30 años que cumple el equipo de Grove.

Sólo siete autos terminaron bajo la bandera a cuadros, uno menos tras la descalificación de Barrichello, quien hizo una prueba notable con el Honda RA108, al fin competitivo.

Dejá tu comentario