Federer revalidó su título en el Masters de Londres
-
Huracán resistió con nueve, venció a Boca en el alargue y lo dejó afuera en La Bombonera
-
Otro récord para Faustino Oro: será gran maestro del ajedrez a los 12 años
El Maestro no se cansa de besar. Roger Federer levanta el trofeo y sigue cosechando títulos.
La defensa del título que Federer había ganado en 2010 sobre el español Rafael Nadal en la final se cerró de manera impecable, con cinco victorias en la semana para quedarse en solitario con el récord de trofeos en el torneo: ya son seis, uno más que los cinco del checo Ivan Lendl y del estadounidense Pete Sampras.
Fue la final número 100 en la carrera de Federer, de 30 años, y el seis veces campeón de Wimbledon no dudó hasta que dispuso de match point con ventaja de 5-4 en el segundo set.
Su derecha era implacable, su revés, una garantía, su actitud, una clara muestra de la que necesita para luchar en 2012 por recuperar ese número uno que Nadal le quitó en 2010 y que ahora está en manos de Djokovic.
Federer logró su octava victoria en 11 enfrentamientos con Tsonga (número seis del mundo), que cayó así por tercer domingo consecutivo con el suizo, implacable en la final de París-Bercy y ocho días antes en el partido inaugural del Masters.
Además de llevarse 1.630.000 dólares y 1.500 puntos para el ranking de la ATP que le permiten recuperar el tercer puesto que perdió el mes pasado a manos del escocés Andy Murray, Federer cerró un 2011 complicado para él con la confianza al máximo, a pesar de que es la primera temporada desde el 2002 en la que no ganó al menos un torneo de Grand Slam.
Confianza que sólo flaqueó cuando dispuso de una ventaja de 5-4 y su servicio para rematar el partido en el segundo parcial. Allí se esfumó el primer servicio del suizo, que quedó 0-40 y permitió la reacción de Tsonga.
El tiebreak, en el que dispuso de una ventaja de 5-4 y dos servicios, lo vio dudar nuevamente, porque falló una derecha para quedar 5-5. Pero un ace lo situó match point, situación que Tsonga conjuró con una furiosa derecha invertida.
Un minuto más tarde el francés apretaba el puño porque el segundo set estaba en su bolsillo.
El set final, tenso y sin puntos lucidos, vio a Federer más frío que el francés y capaz de
quebrar para situarse 5-3.
Esta vez no perdonó, para definir en la red con una volea de derecha antes de que a sus ojos, una vez más, asomara algo muy cercano a lágrimas de felicidad.



