El amistoso entre Brasil e Inglaterra, suspendido el jueves por la justicia por falta de seguridad ante las recientes obras en el estadio Maracaná, finalmente se jugará el domingo próximo, tal como estaba previsto inicialmente.
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El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, garantizó este viernes que los asistentes al amistoso contarán con "total seguridad" dentro y fuera de la cancha.
"Tendremos un partido extraordinario, absolutamente seguro y con comodidad para la población", dijo Cabral como punto final al clima de desconfianza generado tras la resolución adoptada en la víspera por la justicia carioca.
La resolución, que fue revocada horas después, la adoptó la jueza Adriana Costa dos Santos, quien hizo lugar a un recurso interpuesto por el Ministerio Público de Río.
Según la Fiscalía, la existencia de pedazos de calzada, pozos, escombros y otros residuos de obras en los alrededores del estadio pone en riesgo la seguridad de los hinchas.
Sin embargo, poco después de emitido el fallo, la jueza Cristina Moreira Rosenkranz resolvió revocarlo en base a un informe elaborado por la policía militar, en el que se garantiza la seguridad del partido.
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