La historia que vas a leer realmente es increíble. El protagonista de este cuento es una de las pocas personas que pudo "tocar" la Copa del Mundo representando al país: tocar en un sentido figurativo, ya que no le interesó agarrar el trofeo después de ganarlo.
Oscar "Negro" Ortiz sin dudas es uno de los personajes más enigmáticos que vistieron la celeste y blanca. El que supo desempeñarse como "Wing" izquierdo tenía una manera muy particular de vivir el fútbol cuando lo jugaba. A diferencia de la mayoría de sus colegas, " El Negro" vivía al deporte rey como un trabajo, pero también como un juego; nunca se consideró un profesional.
Pese a que no tenía tantas intenciones de ser futbolista, Ortiz fue una de las figuras del Mundial 78 con Argentina y salió campeón varias veces con San Lorenzo, River e Independiente. Conocé las sorprendentes revelaciones de ese excrack del fútbol local.
Cómo fue la carrera futbolística de Oscar "El Negro" Ortíz
Nacido en Chacabuco un 8 de abril de 1953, Oscar Ortiz llegó a Buenos Aires desde su pueblo natal para vestir la camiseta de uno de los grandes del fútbol argentino: San Lorenzo. El exfutbolista era destacado las inferiores del "Ciclón" por ser un dotado con la pelota. Sin embargo, al llegar a primera se convirtió en un wing izquierdo de gran manejo de pelota y habilidades físicas. Debutó en 1971 y en 5 temporadas Ortiz levantó tres títulos con la camiseta azulgrana: dos en 1972 y uno en 1974.
Luego tuvo su corta experiencia en el fútbol internacional jugando para Gremio de Porto Alegre, Ortiz volvió al país para vestir la camiseta de River. En el equipo de Núñez la rompió toda consiguiendo cuatro títulos entre 1977 y 1981. Por sus destacadas actuaciones en el "Millonario" fue que César Luis Menotti convocó al wing para jugar el Mundial de 1978. En ese torneo el Negro se convirtió uno de los pilares del equipo que se consagró campeón, logrando el primer título mundial en la historia del país.
En 1981, pese a haber sido jugador de San Lorenzo, Oscar tuvo un paso corto por Huracán para luego pasar a Independiente. A los 29 años, a meses de haber llegado al club de Avellaneda, el Negro se sinceró con Pato Pastoriza, entrenador del "Rojo" en ese momento: "Voy a dejar el fútbol... no te quiero joder Pato, no tengo más ganas de jugar, ni de levantarme temprano para ir a entrenar”.
Las confesiones de Oscar "El Negro" Ortíz sobre su relación con el fútbol
Extraña es la palabra que califica a Ortiz y su relación con la pelota. En una charla con Infobae, el excampeón del mundo reveló que siempre tomó al fútbol como un juego, como algo que no tuviese tanta importancia. El que supo vestir varias camisetas grandes del fútbol argentino reveló que llegó a jugar más por una cuestión accidental de tener condiciones que por el deseo de querer ser futbolista.
"Para mí el fútbol es un juego hermoso, pero no he sido un profesional, porque lo tomé como un juego, nada más... jugué porque tuve condiciones, pero no era el primero en llegar al entrenamiento ni el último en irme. Hubo partidos que no tenía ganas de jugar. Además, fumaba mientras era un profesional. A los 15 años empecé a pitar cigarrillos y lo dejé cuando me retiré como futbolista", comentó el ex wing hace dos años atrás.
Asimismo, esa relación que tuvo desde siempre con la pelota hizo que el jugador no conserve fotos, medallas ni camisetas. Según contó Ortiz, como si se trataran de objetos sin importancia, la medalla de campeón del mundo la perdió en una mudanza, así también como las reliquias obtenidas por ganar torneos en el fútbol argentino. Además, las camisetas que guardaba se las regaló a sus nietos.
Otro dato particular de Ortiz es que fue el único jugador argentino de los 69 campeones del mundo que "levantó" la Copa sin tocarla: "No toqué la Copa del Mundo luego de la final ante Holanda, ni lloré por haber sido campeón. Ganar el Mundial fue lindo, pero no me puso como loco. Veía a mis compañeros que estaban desesperados por ir a tocarla y yo ni me acerqué. Soy bastante diferente, porque vivo el fútbol de otra manera, como lo que es, un juego". Para entender lo sorprendente que es este dato solo queda pensar en cuántos jugadores, exjugadores y personas comunes y corrientes hubiesen deseado tener en sus manos ese objeto que pesa 5 kilos de oro y mide 36,8 centímetros.
Más allá de siempre verlo como un juego y también como un trabajo, el deporte al que se dedicó gran tiempo de su vida desencantó a Ortiz luego de terminar el Mundial 78. Según comentó el exfutbolista, al finalizar la Copa no tenía más ganas de jugar por los manejos que se daban en el deporte: "Me cansé porque había varias cosas con las que no estaba de acuerdo. El fútbol no es diferente a la política y son todos iguales, dirigentes y políticos". Asimismo, le rechazó la propuesta a Menotti para jugar el Mundial de España 1982; sus ganas de jugar eran nulas.
Luego del retiro temprano, Ortiz compró un gimnasio cerca de su casa con el que vive hasta el día de hoy, sumado al bono que le otorga AFA a cada uno de los jugadores que salieron campeones del mundo. Además, pese a tener una relación particular con el fútbol, hasta la pandemia Oscar trabajó en las inferiores de San Lorenzo "enseñándole a jugar al fútbol a los chicos".
En la actualidad con 71 años Oscar Ortiz vive una vida tranquila en su casa; sin celular ni coche, como también sin medallas, fotos o camisetas que fueron parte de una gloriosa pero olvidada etapa.