29 de octubre 2013 - 23:44

¿Gol? ¿Qué es eso?

Este River no se parece a ningún otro. Tarda 50 minutos en llegar al arco contrario, genera solo tres opciones de gol que por supuesto no concreta, juega con dos delanteros ubicados a 35 metros del arco, y la figura es el arquero... el propio.

-¡En un campeonato donde el gol de visitante vale doble nosotros jugamos con desventaja porque no le hacemos un gol a nadie!

Los primeros 10 minutos River manejó bien la pelota, con precisión y movilidad. Lanús lo dejaba venir, hasta que advirtió que no lastimaba, que si River con la pelota no podía hacer nada, menos lo haría sin ella. Entonces comenzó a presionarlo y se adueñó del partido.

-Parece un partido de verano. Todos duros, entregándole la pelota al contrario, sin llegadas.

A los 25 minutos River contabilizaba tres remates al arco muy desviados y débiles y dos posiciones adelantadas de Teo Gutiérrez.

En el segundo tiempo al menos pudimos despegar el culo del sillón una que otra vez.

A los 4 minutos Barovero, la figura excluyente de la noche, sacó al corner una pelota que se metía en el ángulo superior.

Un minuto después, en la única jugada que hizo en toda la noche, Lanzini tuvo un mano a mano que ahogó el arquero presionándolo en la definición.

-¡Ayyyyyyy, que golazo que era la puta madre!

Ponzio desconocido, Vangioni acelerado y Kranevitter sin gravitar completaban el cuadro desolador.

-¡¿Carbonero qué te pasa? ¿Sos daltónico?! ¡Pasásela a los de banda roja che!

Barovero tapó dos mano a mano y Marchesín le desvió con el pie un cabezazo a Pezzella con destino de gol.

Ni el Malevo ni Mora que ingresaron por Lanzini y Andrada pudieron torcer una historia abúlica de un River que le da la espalda a su historia.

-¡Encima el Negro Balanta se hace echar boludamente! Mejor que termine ya y olvidemos esta noche negra.

Al final Melano se comió un gol increíble que hubiese sido la debacle total.

-¿Qué querés que te diga? El fútbol sin emoción no es fútbol, sin goles, sin jugadas de riesgo, sin tres pases seguidos, sin cortadas en profundidad. Esto parece un entrenamiento, un amistoso de pretemporada.

¡Che, la próxima vez avisen y me armo otro programa para el martes a la noche!

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