Orlando Magic en el tercer partido de las Finales de la NBA tiene a Los Ángeles Lakers llenos de preocupación y a la búsqueda de soluciones para el cuarto de la serie al mejor de siete que ahora dominan por 2-1. Los Lakers vieron cómo aunque jugaron una gran defensa no pudieron evitar que Magic tuviesen a cinco jugadores con 18 o más puntos y un 62,5 por ciento de acierto en los tiros de campo, la mejor marca en la historia de las Finales.
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"Es difícil de explicar lo que sucedió y más cuando tuvimos hasta el último minuto la oportunidad de conseguir la victoria", comentó el escolta de los Lakers Kobe Bryant. "Creo que los fallos que cometimos al final fueron los que hicieron la diferencia". Bryant, que arrolló con un comienzo de 17 puntos en el primer cuarto y luego el resto de partido anotó 14, incluidos 10 en la segunda parte, admitió después del entrenamiento del miércoles, que no estuvo acertado en el control la pelota, los pases y en los tiros al aro.
"No ejecuté bien, tampoco pienso que pensé de forma correcta cuando decidí hacer algunos tiros y tendría que haber pensado en otros compañeros", comentó Bryant, que admitió que el factor físico pudo tener algo que ver, porque tal vez más "fresco" hubiese reaccionado de otra manera.
La mirada se está puesta también en Pau Gasol, el jugador más consistente y efectivo de los Lakers en los tiros al aro, como lo demostró al conseguir 9 de 11 y 5-6 de personal para 23 puntos en el tercer partido, que podría tener mayor protagonismo en el ataque.
Por su lado, los locales también hicieron su valoración de lo sucedido en el tercer partido y admitieron que anotar de nuevo un 62,5 por ciento de los tiros a aro no será algo fácil de repetir.
"No creo que sea lo normal y más teniendo enfrente a un equipo como los Lakers", comentó el base Rafer Alston, que anotó 20 puntos. "Pienso que debemos hacer mejor otras cosas para no depender tanto de nos entren la mayoría de los tiros al aro".
En esa línea se expresó el pívot Dwight Howard, que practicó de manera especial los tiros de personal, bajo la vigilancia del entrenador asistente Patrick Ewing. "Hicimos un gran partido en ataque, pero sólo pudimos ganar por cuatro puntos (108-104) lo que significa que debemos mejorar en nuestra defensa y sobre todo en el control de la pelota", destacó Howard. "Haber logrado el primer triunfo del equipo en las Finales de la NBA es un punto de partida que debemos ratificar en el cuarto".
También hay un convencimiento generalizado dentro de los Magic que el juego agresivo que presentó el escolta francés Mickael Pietrus tanto en ataque como en defensa fue una de las claves en el triunfo de los Magic. "Fue sin discusión el que estableció el ritmo del partido y contagió a todo el equipo de esa energía que necesitábamos para romper la racha de derrotas", destacó el alero Rashard Lewis. "El nos levantó cuando los Lakers empataron el partido en los minutos finales".
Pietrus, que aportó 18 puntos, incluidos los dos tiros de personal que forzó en un robo anterior a Bryant para el parcial de 106-102, dijo que no había ningún secreto en su juego nada más que salir al campo y darlo todo sin ningún tipo de presión. "Sé la clase que tiene Kobe y el resto de los jugadores de los Lakers, pero eso no me preocupa, si no todo lo contrario, me motiva a hacerlo todavía mucho mejor", comentó Pietrus. "El tercer partido ya es pasado, ahora tengo que estar listo para el cuarto que es el que realmente cuenta".
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