12 de abril 2016 - 23:59

Huracán mereció más en un partido que tuvo un insólito final

Huracán no pudo sellar su clasificación a octavos y deberá hacerlo en Colombia.
Huracán no pudo sellar su clasificación a octavos y deberá hacerlo en Colombia.
Huracán empató sin goles con Peñarol de Montevideo, que quedó eliminado, como local en Parque de Los Patricios y malogró la oportunidad de clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores de América, en el marco de la quinta fecha del grupo 4.

El equipo dirigido por Eduardo Domínguez necesitaba una victoria para definir su continuidad en la Copa, pero a pesar de jugar con superioridad numérica durante 70 minutos por la expulsión de Nahitán Nández, chocó contra la figura del arquero uruguayo Gastón Guruceaga, quien sobre el final del partido convirtió un gol de cabeza mal anulado por el árbitro ecuatoriano Omar Ponce.

El dueño de casa no fue claro en la primera parte del cotejo, y menos aún desde que Peñarol quedó con un hombre menos, porque se refugió con orden cerca de su área y aparte Huracán, con un plantel al que no le sobra nada, parece sentir el esfuerzo físico de la seguidilla de quince partidos en cincuenta días.

En la segunda parte Huracán mejoró, más allá de una olvidable noche de su máxima figura, el delantero Ramón Ábila, y una tarea regular de Daniel Montenegro. Tuvo varias chances para convertir, mereció irse con la victoria, pero Guruceaga salvó en todas las ocasiones a los uruguayos.



Lo mejor de la noche, de lo más emocionante en mucho tiempo, pasó en los tres últimos minutos de descuento, cuando el partido moría sin goles.

Montenegro a los 46 minutos anotó para Huracán pero el gol fue correctamente anulado por posición adelantada de Ábila, quien esta noche cumplió cien partidos en el club y es pretendido por Boca Juniors.

Peñarol salió rápido de contra, con todo Huracán distraído protestando a los jueces, y Marcos Díaz salvó la caída de su arco tras el remate esquinado del argentino Tomás Costa.

El corner siguiente tuvo a Guruceaga yendo a buscar en el área de enfrente el gol que le diera vida en el torneo a su equipo, y con una mala salida de Díaz, y el arquero uruguayo convirtió de cabeza, pero Ponce vio una falta que no existió. Los jugadores de Peñarol, con Guruceaga incluido, discutían con el árbitro, cuando Ábila con el arco sin ocupar tardó en rematar y se fue en amagues, para cerrar una noche gris oscura para él.



Llegó el final con algo insólito: jugadores de los dos adversarios persiguiendo al juez para reclamarle algo. Huracán mereció y debió ganar, pero por desordenado y desconcentrado, también estuvo a punto de perderlo.

El próximo martes Huracán visitará a Nacional de Medellín, en Colombia, que ya clasificó como el mejor de la zona. Peñarol, ya eliminado, recibirá a Sporting Cristal de Perú, que pelea por el segundo puesto.

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