El piloto alemán Nick Heidfeld tuvo que abandonar el Gran Premio de Hungía de la Fórmula Uno por un problema en su Lotus. Al salir de boxes, el auto se prendió fuego y el corredor pudo frenar a un costado de la pista y descender del vehículo.
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Cuando los auxiliares de pista intentaban apagarlo con matafuegos, el auto produjo un par de explosiones que asustaron a todos y pusieron en peligro a los hombres que intentaban cesar el fuego.