Unos ocho miembros de la "barra brava" de Racing, conocida como "La Guardia Imperial", terminaron detenidos hoy tras una ruidosa protesta en contra de los integrantes del plantel futbolístico de esa entidad.
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Los fanáticos hostigaron al plantel, principalmente a los jugadores, y como consecuencia de ello, el entrenador, Juan Manuel Llop, suspendió el entrenamiento.
Alrededor de 50 hinchas fueron a la práctica para insultar a los jugadores y al cuerpo técnico, al tiempo que, además, repartieron panfletos con amenazas y quemaron una bandera celeste y blanca.
Llop mandó a sus dirigidos a los vestuarios y el habilidoso Maximiliano Moralez conversó brevemente con el periodismo.
"Nos salga o no, nosotros siempre damos lo mejor y sabemos que esto se revierte ganando", apuntó ante las acusaciones recibidas.
Los reproches de los hinchas comenzaron con insultos, que luego se reflejaron en los volantes.
Algunas de las frases amenazadoras fueron: "Se acabó la paciencia. Si vamos a la Promoción, ustedes van al hospital" y "Cuerpo técnico y jugadores cobardes. Vayan al frente".
La Policía finalmente puso fin a los desbordes del grupo de exaltados que fue a perturbar el entrenamiento deportivo y detuvo a diez, quienes ahora quedaron a disposición de la Justicia para ser encuadrados bajo la legislación referida a violencia deportiva.
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