Independiente festejó el regreso con una goleada
-
River le gana 1 a 0 a Belgrano en el Monumental por el Torneo Apertura
-
Navone se consagró campeón en Bucarest y consiguió el primer título ATP de su carrera
Independiente festejó en Avellaneda.
Pero el termómetro de Independiente fue Mancuello, muy importante en el tramo final del ascenso y que, con la confianza por las nubes, se anima a todo, y por ese atrevimiento, Independiente pudo destrabar un desarrollo equilibrado en la primera mitad.
Porque es cierto que a los 40 segundos, Federico González casi aprovecha un grosero error de Néstor Breintenbruch, que el defensor subsanó salvando sobre la línea de gol.
También la tuvo Rodrigo Depetris, pero el mediocampista perdonó otra salida mala del "Rojo" al elevar demasiado el tiro, que quedó en el techo del arco.
Independiente, con el correr de los minutos, empezó a manejar más la pelota y fue metiendo contra su arco a la "Crema", donde debutó Roberto Sensini tras la salida de Jorge Burruchaga.
En la más clara, Mancuello filtró para la diagonal de Riaño, que se frenó y tocó atrás para Lucero, que acomodó perfecto el cuerpo, pero le dio al travesaño.
Enseguida, Guillermo Fernández se puso el traje de salvador al quitar sobre la línea el balón a Lucero, que llegaba a empujarla después de un doble tiro de Villalba, que rebotó en Conde.
Y cuando parecía que el marcador se iba en blanco al entretiempo, Mancuello tomó la pelota en tres cuartos de cancha, pisó y giró entre tres rivales, encaró de frente y sacó un zurdazo que se clavó contra el palo izquierdo de Conde.
El gol le dio tranquilidad al "Rojo" en el segundo tiempo y más aún cuando Pizzini, que había entrado un par de minutos atrás, enganchó hacia el centro y anotó su cuarto gol en su cuarto partido con la camiseta de Independiente.
Atlético de Rafaela tuvo el descuento rápido otra vez en los pies de Depetris, pero Rodríguez le negó la anotación y a partir de ahí, los locales se dedicaron a manejar los tiempos del partido, tratando de no sufrir en defensa y apostando a aprovechar los espacios que dejaba la defensa visitante.
Así fue como en un ataque en desventaja numérica, Lucero rompió el molde con un caño hermoso, cedió para Riaño y fue a buscar la devolución del cordobés que llegó cuando enfrentó a Conde, para demostrar que no es nada egoísta.
La gente que copó el estadio Libertadores de América terminó cantando por el clásico frente a Racing de la quinta fecha, que espera con ansias después de haber sufrido el peor año de su historia con la transición en la Primera B Nacional.




Dejá tu comentario