Independiente gritó bien fuerte en Avellaneda
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Independiente supo reaccionar y dio vuelta el marcador hasta lograr la clasificación momentánea.
Pero el conjunto local no dio tiempo a las dudas ya que sus necesidades se ampliaban tras haber perdido en el choque de ida por 1-0: resultaba imprescindible que marcara tres goles y que no encajara ninguno para sobrevivir en el torneo.
Y desde el pozo más profundo el equipo que dirige Antonio Mohamed remontó y se puso a tiro de la clasificación. Silvera igualó a los 14 con un cabezazo fulminante; Fredes marcó un golazo de afuera del área a los 19 que el buen arquero Silva no pudo controlar pese a su estirada y Cabrera, 9 minutos después, coronó una notable jugada individual de Patricio Rodríguez.
Defensor Sporting mantenía su organización, intentaba jugar de igual a igual, abría espacios y amenazaba con la profundidad de Mora e Ignacio Risso, el primero de los cuales remató a un poste cuando culminaba la primera parte Hilario Navarro.
Pero Independiente tenía una noche soñada, superaba y acertaba gran parte de lo que se proponía en ataque, en especial cuando lo hacía por las bandas.
La clave del encuentro, trepidante por momentos, era que ninguno de los dos equipos se mostraba sólido en defensa y que en cada jugada se producía una constante sensación de gol.
Estaba a punto de comenzar la segunda parte cuando el arquero uruguayo Martín Silva sufrió una herida en su cabeza a causa de una piedra lanzada desde la platea local, por lo cual fue atendido a un costado del campo de juego durante un cuarto de hora.
Silva, lejos de aprovechar la situación, se mostró recuperado y el árbitro brasileño Wilson Seneme dispuso que el encuentro continuara. Tres minutos después Diego Rodríguez marcó el segundo tanto del conjunto del Parque Rodó y puso contra las cuerdas al de Avellaneda que debía marcar un gol para clasificarse a los cuartos de final.
Todo había cambiado. El equipo de Pablo Repetto mantenía su postura desafiante, provocaba desajustes en el área local, exigía una y otra vez a Hilario Navarro que, como en el clásico ante Racing, comenzó a lucirse y convertirse en la figura de la cancha.
Independiente sin ideas muy claras iba contra el arco visitante, y tras un centro de Alberto Gómez desde la derecha, Nicolás Martínez (hermano de Juan Manuel, uno de los delanteros de Vélez y goleador del torneo Apertura) remató de cabeza a los 75 y marcó el gol que dio la clasificación a los argentinos convirtiéndose en el héroe de Avellaneda.
De esta manera, Independiente clasifició a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, que se jugarán el 27 de octubre, en Avellaneda y el 3 de noviembre en Colombia, ante Deportes Tolima, verdugo de Banfield.




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