La Copa Revancha se definió finalmente por penales, luego de un cero a cero que fue calificativo. Un 6 a 5 en favor de Independiente, que fue el que hizo algo más que un Racing especulador y falto de profundidad. El fútbol estuvo ausente y los dos se fueron tal vez pensando en un futuro que comienza este fin de semana. A Independiente siempre lo mismo, o casi siempre. En los primeros minutos de cada partido hace que su juego sea prometedor. Atildado, con apertura hacia los laterales y una gran cuota de codicia en la intención de vulnerar el arco adversario. Lo de anoche no fue excepción.
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Empezó mucho mejor que Racing. Asentado en el clásico despliegue de Cambiasso (en su habitual puesto de mediocampista central), el aporte del buen manejo de Garnero y la siempre inquietante presencia de Forlán en ataque. En ese tramo del encuentro Racing se limitó a esperar. Muy retrasado en las cercanías de su arquero Pezzuti.
Independiente pretendió despertar de su «prolongada siesta» sobre el final. Claro que esta vez la gente de Racing advirtió que el negocio estaba en reunir en la mitad de cancha. Saralegui, Principiano y Loscri fueron al medio para explotar la velocidad de Manuel García, sin éxito.
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