12 de abril 2011 - 10:40

Independiente se retiró con la frente en alto

Facundo Parra festeja el único gol del partido. Terminó atajando por la expulsión de Fabián Assman.
Facundo Parra festeja el único gol del partido. Terminó atajando por la expulsión de Fabián Assman.
Independiente venció por 1 a 0 a Peñarol en el Centenario de Montevideo pero se quedó muy lejos de la clasificación a los octavos de fin al de la Copa Libertadores, a la que accedieron por el grupo 8 el conjunto uruguayo y Liga de Quito, de Ecuador.

El equipo de Avellaneda necesitaba de otros siete goles para pasar de ronda, pero siempre y cuando empataran Liga de Quito y Godoy Cruz, de Mendoza, en Ecuador.

Pero ni siquiera esto último sucedió, porque los ecuatorianos superaron en el estadio Casa Blanca por 2 a 0 a los cuyanos y con ello se apoderaron del primer lugar de la zona con 10 puntos, mientras que Peñarol acumuló 9, Independiente 8 y Godoy Cruz 7.

El gol de la visita para el triunfo ante Peñarol fue de Facundo Parra a los 33 minutos, que Independiente salió a jugar como si el milagro de los 8 goles pudiera hacerse realidad.

Ya a los cuatro minutos el conjunto de Avellaneda tuvo dos remates francos de frente al arco uruguayo en los pies de Federico Mancuello y Jairo Castillo.

Esa actitud, que se mantuvo durante todo el partido, de los conducidos por Antonio Mohamed, fue atenuando la euforia de los 40 mil hinchas que poblaron el mítico Centenario y estrenaron la bandera "más grande del mundo", curiosamente fabricada en Argentina.

Independiente jugó con determinación ante un escenario absolutamente adverso en la escenografía y la matemática, sumando situaciones de gol y no simples aproximaciones, con juego asociado y llegadas punzantes como la de los 33 minutos que definió Parra cruzado, abajo, de derecha a izquierda, pisando el área chica "charrúa".

Con ese tibio aliciente el conjunto de Avellaneda siguió vendiendo cara su eliminación inevitable y cerró la etapa con plena justificación de la victoria parcial.

Pero si Independiente fue superior en el primer tiempo, ni que hablar del segundo, en el que dominó ampliamente a su rival y tuvo tantas opciones claras como para arrimarse a los ocho goles que necesitaba en caso de empate en Quito.

Y aunque no pudo ampliar la diferencia, el siete veces ganador de la Copa Libertadores terminó dignamente su participación en un grupo en el que participaron dos equipos argentinos y ambos finalizaron eliminados.

Y mucho tendrá que lamentar Independiente el injusto empate como local (1-1 en Avellaneda) ante la Liga de Quito, porque a la luz de lo ocurrido en Montevideo se podría haber clasificado, y hasta en el primer puesto, para la próxima ronda.

Pero el equipo argentino finalmente quedó debajo de un Peñarol al que venció también en la ida por 3 a 0 en el Libertadores de América y que finalizó en el segundo lugar del grupo con la peor diferencia de gol de sus cuatro participantes (-5), con un paso por Quito catastrófico (0-5) que no le impidió sin embargo llegar a los octavos.

El final del partido encontró a Juan Olivera de Peñarol y el arquero argentino Fabián Assmann (fue reemplazado por el goleador Parra ya que su equipo había realizado los tres cambios) expulsados en un tumulto a siete minutos del epílogo, como para darle un matiz setentista a este clásico copero del fútbol sudamericano que sigue hegemonizando históricamente Independiente.

Todos los ingredientes tuvo este partido, claro que carente de figuras de la talla de Joya, Abadie, Spencer, Pastoriza, Raimondo, Bochini o tantas otras glorias que supieron protagonizarlo y darle lustre más de tres décadas atrás.

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