Un aficionado arrojó una banana al futbolista francés de origen guineano Kevin Constant, de Milan, durante la victoria de Atalanta por 2-1 en la penúltima jornada de la Liga italiana.
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El futbolista de 27 años e internacional con Guinea, se quejó al árbitro con la banana en la mano, después de que su compañero Nigel de Jong recogiera otra banana del césped y la lanzara fuera. Un asistente al partido, que terminó con triunfo de Atalanta por 2-1, tiró la fruta a la cancha mediada la segunda parte, en un gesto discriminatorio que pretende comparar con los monos a las personas de color.
"Quiero felicitar a mi equipo por haber seguido jugando", sostuvo el entrenador de Milan, Clarence Seedorf, después del partido. "Espero que atrapen pronto al culpable", pidió.
El brasileño Dani Alves fue también recientemente víctima de un ataque racista en un campo de fútbol. Un hincha de Villarreal le tiró una banana al jugador de Barcelona, que agarró la fruta, le dio un mordisco y siguió jugando en medio de un partido de la Liga española.
Su gesto dio la vuelta al mundo y desató una campaña contra el racismo en el deporte.
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